El panorama político del Magdalena se sacudió con fuerza tras revelarse uno de los episodios más graves de la contienda electoral: la difusión de una encuesta falsa atribuida a la firma “Consultoría e Investigaciones Suárez & Asociados”, supuestamente promovida por el equipo del candidato Rafael Noya.
La empresa reaccionó de inmediato y desmintió haber sido contratada para realizar sondeos en el departamento. Además, calificó el hecho como una suplantación de identidad que será puesta en conocimiento de las autoridades. “No estamos al tanto de esta información”, expresó la firma, advirtiendo que emitirá un pronunciamiento formal por la falsificación.
El uso de encuestas inexistentes no solo engaña al electorado, sino que erosiona la confianza en los medios locales y contamina el proceso democrático. Expertos advierten que los periodistas deben verificar la autenticidad y el registro de cualquier medición antes de publicarla, para evitar caer en la difusión de cifras fabricadas con fines políticos.
A este escándalo se suman otros episodios que han buscado afectar la campaña de Margarita Guerra, candidata de Fuerza Ciudadana. Durante la última semana circularon versiones distorsionadas sobre supuestos pagos irregulares de la Gobernación del Magdalena y sobre presuntas anomalías en su cierre de campaña. Las autoridades tuvieron que intervenir para desmentir la información falsa y frenar la ola de desinformación.
Pero la situación se volvió aún más delicada luego de que en diferentes municipios se denunciaran presiones de grupos delictivos, entre ellos estructuras asociadas al Clan del Golfo, para obligar a ciudadanos a votar por Rafael Noya. Estas denuncias aumentan la preocupación debido a que el candidato mantiene alianzas con partidos como Centro Democrático, Cambio Radical y MIRA, colectividades que en el pasado han enfrentado cuestionamientos por presuntos vínculos con estructuras irregulares o casos de corrupción.
Frente a este escenario, el exgobernador del Magdalena y actual candidato presidencial, Carlos Caicedo, hizo un llamado urgente al presidente Gustavo Petro para que el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Justicia y la Fiscalía garanticen un proceso electoral seguro, transparente y libre de presiones criminales. Caicedo afirmó que “la voluntad del pueblo no puede ser manipulada ni intimidada por intereses oscuros”.
Analistas sostienen que la difusión de encuestas falsificadas, las noticias manipuladas y los intentos de desprestigio revelan un clima de desesperación dentro de la campaña de Rafael Noya, que no ha logrado mostrar un respaldo verificable. En contraste, aseguran que la campaña de Margarita Guerra mantiene un crecimiento sostenido con apoyo comprobable y actos públicos concurridos.
El Magdalena entra ahora en su recta final hacia las elecciones en medio de un ambiente cargado de tensión y vigilancia ciudadana. Lo que está en juego no es solo quién ocupará un cargo local, sino la credibilidad del sistema democrático. Las instituciones, los medios y la ciudadanía deberán actuar con rigor y responsabilidad para que el próximo domingo prevalezcan la verdad y la voluntad soberana del pueblo.

