¿Enemigos o aliados? La política colombiana donde los bandos se cruzan sin rubor

En Colombia, la política parece haberse convertido en un tablero donde las fichas cambian de color según la conveniencia del momento. Las líneas ideológicas se diluyen, las alianzas se transforman y los rivales de ayer terminan estrechando la mano en un nuevo pacto.

La escena es un juego de espejos rotos, donde cada fragmento refleja una parte distinta del poder. Lo que ayer fue una alianza inquebrantable, hoy es campo de batalla; y lo que ayer parecía imposible, mañana se concreta con un comunicado conjunto.

Fisuras en el Pacto Histórico

El Pacto Histórico, coalición que llevó a Gustavo Petro a la Presidencia, atraviesa hoy tensiones internas que dejan en evidencia las fracturas de su proyecto. Dirigentes que antes compartían discurso ahora se critican abiertamente, mientras otros buscan mantenerse cerca del poder sin comprometer su capital político.

La más reciente señal de esa grieta proviene de la Unión Sindical Obrera (USO), uno de los movimientos sociales que más respaldo dio a Petro en 2022. El sindicato, que agrupa a más de 23.000 trabajadores de Ecopetrol, aportó más de 1.000 millones de pesos a su campaña. Sin embargo, el romance político se enfrió.

“Nos apartamos del presidente Petro respecto a su visión de la transición energética”, expresó César Loza, presidente de la USO, quien anticipó que el gremio no apoyará políticas que afecten la estabilidad de Ecopetrol.

Ahora el sindicato busca un candidato para 2026 “de centro-izquierda, pero defensor de la industria”, una postura que marca distancia del Gobierno y abre una nueva grieta dentro del bloque progresista.

Temblores en la derecha

Del otro lado del espectro, el Centro Democrático vive su propia tormenta. Lo que solía ser una estructura monolítica bajo la guía de Álvaro Uribe Vélez, hoy muestra divisiones internas por la elección del candidato presidencial.

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El senador Miguel Uribe Londoño encendió la polémica al cuestionar el mecanismo de selección del partido y la contratación de la encuestadora brasileña Atlas Intel para definir al aspirante oficial. Su carta dirigida al director Gabriel Vallejo desató una cascada de respuestas y reproches dentro del uribismo.

“Lo que está mal, está mal aunque lo haga todo el mundo. Lo que está bien, está bien aunque nadie lo haga”, respondió Vallejo en tono tajante.

A la disputa se sumó María Fernanda Cabal, quien defendió la transparencia del proceso, aunque en 2022 había cuestionado el mismo método cuando resultó elegido Óscar Iván Zuluaga.

Las tensiones evidencian que el uribismo atraviesa un proceso de desgaste, mientras su líder intenta construir un frente amplio con César Gaviria para frenar el avance de la izquierda de cara a 2026.

Un país donde las fronteras políticas se desdibujan

En medio de este panorama, el país asiste a una reconfiguración de fuerzas donde el pragmatismo pesa más que la ideología. Sectores que se declaraban irreconciliables hoy exploran acuerdos territoriales, y los discursos de “principios” se ajustan según las encuestas.

La política colombiana parece resumirse en una frase: ya no hay enemigos eternos, solo intereses momentáneos. Y mientras los partidos se debaten entre lealtades y traiciones, el ciudadano común observa —cada vez con más escepticismo— cómo los bandos se cruzan sin rubor.

Economía y Finanzas

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