Agua para Santa Marta: Entre recuperar los ríos de la Sierra Nevada y evaluar el proyecto del Magdalena

Una iniciativa respaldada, según sus promotores, por más de 30 años de investigaciones plantea abastecer a Santa Marta mediante los ríos Gaira, Manzanares y Piedras.

La propuesta incluye recuperación de 16.000 hectáreas de bosque, reservorios, plantas de tratamiento y distribución por gravedad. El proyecto abre un nuevo debate sobre las inversiones necesarias para resolver el desabastecimiento y la conveniencia de comparar técnicamente todas las alternativas antes de comprometer recursos públicos.

La búsqueda de una solución definitiva al problema de abastecimiento de agua potable en Santa Marta tiene una nueva propuesta sobre la mesa. Un grupo de profesionales y representantes de comunidades indígenas de la Sierra Nevada plantea recuperar y aprovechar las cuencas de los ríos Gaira, Manzanares y Piedras para atender las necesidades de la capital del Magdalena.

La iniciativa, denominada Agua Ancestral desde la Sierra Nevada para Santa Marta, fue presentada por Judith Nubita, representante del pueblo kogui; el arquitecto Luis Barraza; el ingeniero hidráulico Roberto Montiel y el ingeniero industrial Fabián Avendaño.

Su planteamiento contempla captar agua de estas tres fuentes, construir sistemas de almacenamiento, instalar plantas de potabilización y aprovechar la pendiente natural del terreno para distribuir el recurso por gravedad, reduciendo la dependencia de estaciones de bombeo.

La propuesta también incluye la recuperación de aproximadamente 16.000 hectáreas de cobertura boscosa con especies nativas y la participación de comunidades indígenas en la conservación y administración de las fuentes hídricas.

Los promotores aseguran que llevan más de tres décadas trabajando en los estudios de esta alternativa. Sin embargo, reconocen que todavía deben completar evaluaciones especializadas y diseños definitivos para establecer las inversiones, las condiciones de ejecución y la capacidad real de suministro.

Tres ríos y una oferta hídrica que necesita comprobación

Uno de los argumentos técnicos expuestos por el ingeniero Roberto Montiel es la disponibilidad natural de agua en las tres cuencas. Según sus estimaciones, el río Gaira produciría aproximadamente 30 millones de metros cúbicos al año; el Manzanares, otros 30 millones, y el Piedras, cerca de 54 millones.

El equipo compara estos volúmenes con una demanda anual de aproximadamente 60 millones de metros cúbicos para Santa Marta.

Sin embargo, estas cifras requieren una precisión técnica: el volumen total que produce un río durante un año no corresponde necesariamente al agua que puede captarse para consumo humano. Es necesario establecer cuánto recurso permanece disponible durante los periodos secos, cuánto debe conservarse para mantener los ecosistemas y qué cantidad puede utilizarse sin afectar a las comunidades que dependen de esas fuentes.

Montiel plantea construir reservorios para almacenar parte del agua disponible durante las temporadas lluviosas y utilizarla cuando disminuyan los caudales. También propone pequeñas centrales hidroeléctricas y plantas de tratamiento conectadas mediante un sistema que aproveche la gravedad.

El proyecto contempla una ejecución aproximada de seis años, con posibilidad de poner en funcionamiento algunos componentes por etapas.

En materia ambiental, sus promotores calculan que la recuperación de 16.000 hectáreas de bosque con especies nativas podría incrementar hasta en un 30 % la producción de agua de las cuencas. Esta proyección también requiere una evaluación independiente que determine sus alcances y condiciones.

El Gobierno ya tiene una hoja de ruta con inversiones millonarias

La propuesta de la Sierra Nevada aparece cuando el Gobierno Nacional anunció una estrategia para atender la crisis del agua en Santa Marta.

El 30 de octubre de 2026, el presidente Abelardo De La Espriella y el Ministerio de Vivienda presentaron un plan de intervención que contempla cerca de 786.000 millones de pesos para recuperar el sistema de acueducto, rehabilitar pozos, intervenir redes y mejorar la distribución.

La estrategia tiene tres componentes:

  • Recuperación de las redes: reducir las pérdidas de agua, actualmente estimadas por el Gobierno en más del 60 %, hasta llegar al 20 %.

  • Nuevo modelo de prestación: evaluar la creación de una empresa regional con capacidad técnica, financiera y operativa para administrar el servicio.

  • Abastecimiento desde el río Magdalena: desarrollar un sistema regional con capacidad proyectada de 5.000 litros por segundo para atender Santa Marta y otras poblaciones del Magdalena.

El Gobierno estableció como meta alcanzar hasta 20 horas diarias de servicio en un plazo de cuatro años, sujeto al cumplimiento de las obras y compromisos anunciados.

La comparación entre ambas iniciativas exige considerar que tienen alcances diferentes. El sistema del Magdalena contempla abastecer otros municipios, mientras que Agua Ancestral concentra su planteamiento en las cuencas cercanas a Santa Marta.

También hay un aspecto que merece atención: el Gobierno reconoce que una parte considerable del agua que actualmente ingresa al sistema se pierde antes de llegar a los usuarios. Esto significa que la ciudad necesita solucionar los problemas de distribución, independientemente de cuál sea la fuente adicional que finalmente se utilice.

La solución viable: evaluar las dos alternativas y recuperar primero el agua que se está perdiendo

Santa Marta necesita una decisión basada en estudios comparables, costos comprobables y resultados que puedan medirse. Una discusión entre defensores del río Magdalena y promotores de las fuentes de la Sierra Nevada no resolverá por sí sola el problema que enfrentan los hogares.

Una salida razonable sería desarrollar un proceso de evaluación independiente de las dos alternativas, con participación del Gobierno Nacional, la Alcaldía, las autoridades ambientales, universidades, especialistas hidráulicos y representantes de las comunidades indígenas.

Ese proceso debería contemplar cuatro medidas concretas:

Primero: intervenir las redes de distribución. La reducción de fugas, la rehabilitación de tuberías, el control de conexiones ilegales y la recuperación de pozos deben avanzar sin esperar la construcción de una nueva fuente de abastecimiento. Es la intervención que puede recuperar agua disponible en un plazo menor.

Segundo: someter Agua Ancestral a una evaluación técnica independiente. Sus promotores deben entregar los estudios hidrológicos, las modelaciones, los diseños preliminares y las proyecciones económicas. Una revisión especializada permitiría determinar cuánto pueden aportar realmente los ríos Gaira, Manzanares y Piedras, especialmente durante las temporadas de sequía.

Tercero: comparar los costos reales de las alternativas. La evaluación debe incluir construcción, operación, energía, mantenimiento, tratamiento, impacto ambiental y vida útil. También debe establecerse cuánto costaría producir y llevar cada metro cúbico de agua hasta los hogares.

Cuarto: garantizar la protección de las cuencas y la participación indígena. Cualquier intervención en la Sierra Nevada debe contar con estudios ambientales, respeto por los caudales ecológicos y participación efectiva de las comunidades que habitan el territorio.

Si los estudios demuestran que las fuentes cercanas pueden aportar un volumen suficiente y sostenible, podrían desarrollarse obras modulares para aprovecharlas sin esperar la terminación de un proyecto regional de mayor alcance. Si no alcanzan a cubrir la demanda, el sistema del Magdalena podría complementar el abastecimiento.

Santa Marta necesita resultados y cuentas claras

La crisis del agua lleva años afectando a las familias samarias, que deben recurrir al almacenamiento, la compra de agua y los carrotanques para atender necesidades básicas.

Por eso, las decisiones sobre nuevas inversiones deben estar acompañadas de cronogramas públicos, indicadores de cumplimiento, auditorías independientes y mecanismos de vigilancia ciudadana.

La propuesta de Agua Ancestral merece ser examinada con la misma rigurosidad que el proyecto anunciado por el Gobierno Nacional. Sus más de 30 años de investigación, según sus promotores, constituyen un antecedente que debe respaldarse con documentación técnica verificable.

El objetivo final debe ser garantizar agua potable de manera continua, a un costo razonable y sin comprometer los ecosistemas de la Sierra Nevada ni trasladar los problemas de abastecimiento a otras comunidades.

Santa Marta no debería comprometer una solución de largo plazo sin conocer cuánto cuesta, cuánta agua garantiza y qué impacto tendrá. La decisión debe salir de una comparación técnica independiente, mientras se recupera desde ahora el agua que se pierde en las redes existentes.

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