Por segunda ocasión en menos de dos semanas, la corriente del arroyo ingresó al parqueadero y afectó equipos eléctricos, motobombas y ascensores. El edificio quedó sin energía y suministro de agua. Once de las 13 familias residentes fueron trasladadas a hoteles mientras se atiende la emergencia.
La ampliación de la calle 82 vuelve a quedar en el centro de las preocupaciones por las afectaciones que está provocando durante las lluvias en el norte de Barranquilla. El edificio Murano, ubicado en la carrera 56 con calle 81, sufrió una nueva inundación luego de que las aguas del arroyo que desciende por la calle 82 ingresaran a su segundo sótano.
La emergencia ocurrió el martes 3 de noviembre, cuando las fuertes precipitaciones hicieron que la corriente ingresara al parqueadero y alcanzara un nivel aproximado hasta la cintura. La inundación afectó nuevamente la subestación eléctrica, las motobombas y el ascensor de la copropiedad.
Como consecuencia, los residentes quedaron sin servicio de energía eléctrica, agua y ascensor, mientras se adelantan las labores de limpieza y evaluación de los daños.
Segunda inundación en menos de dos semanas

La situación genera mayor preocupación porque el edificio ya había sufrido una emergencia similar el pasado 24 de octubre. En aquella oportunidad, el sótano se inundó por completo y tres vehículos de alta gama resultaron afectados. Actualmente, los automotores permanecen en un concesionario para revisar el alcance de los daños.
Según explicó Rafael Vives, administrador del edificio, después de esa primera inundación el contratista de las obras instaló bloques de cemento en la entrada del sótano para impedir que el agua ingresara nuevamente.
Sin embargo, el martes esos elementos fueron retirados para continuar con los trabajos de ampliación de la vía. Posteriormente, se registró un fuerte aguacero y la corriente del arroyo volvió a entrar a las instalaciones.
«Nuevamente, sin consultar el estado del tiempo, cayó el aguacero del mundo y nuevamente se nos inundó el sótano. Toda esta situación genera inconvenientes en la copropiedad porque no tenemos luz», manifestó el administrador.
En esta segunda emergencia no hubo vehículos afectados, debido a que los propietarios decidieron retirar sus automotores del sótano después de lo ocurrido en octubre.
Once familias tuvieron que abandonar temporalmente el edificio
La afectación de los equipos esenciales obligó a tomar medidas para proteger a los residentes. De las 13 familias que habitan el edificio Murano, 11 fueron reubicadas en hoteles de Barranquilla mientras se supera la emergencia.
El administrador indicó que tanto los contratistas responsables de la ampliación vial como la Alcaldía de Barranquilla han atendido la situación.
«Los contratistas están respondiendo, han venido llegando en la medida que se han presentado las situaciones. En algunos casos, pues, nos ha tocado recurrir a la Alcaldía para que también esté presente. La Alcaldía también ha estado presente», explicó Vives.
Tras la segunda inundación, el contratista volvió a levantar un muro con bloques de cemento en el acceso al sótano, como medida para impedir que nuevas corrientes de agua ingresen al inmueble.
Esperan evaluación de los daños y soluciones definitivas
Un ingeniero eléctrico de la empresa contratista adelanta las verificaciones de la subestación para establecer las afectaciones y determinar qué trabajos se necesitan para recuperar el servicio.
La administración también deberá esperar el restablecimiento de la energía para realizar pruebas en los demás equipos, entre ellos las motobombas y el ascensor, y comprobar si presentan daños adicionales.
Vives aclaró que los residentes nunca se han opuesto a las obras de infraestructura que se ejecutan en la ciudad, pero manifestó su preocupación por las consecuencias que están enfrentando.
«Para nada hemos sido renuentes a las obras, hemos colaborado, pero ya en esta situación sí es preocupante porque es la comodidad de la gente, no solamente la comunidad sino el vivir normalmente como ser humano», expresó.
La administración espera que las autoridades y los responsables de la ampliación de la calle 82 adopten medidas que impidan nuevas inundaciones. Dos emergencias en menos de quince días han dejado a los residentes sin servicios básicos y obligado a la mayoría de las familias a abandonar temporalmente sus viviendas.







