El enfrentamiento del presidente Abelardo De La Espriella con la gobernadora de San Andrés, Gerly Natacha Ordóñez, y la representante liberal Elizabeth Jay-Pang habría sido el detonante del choque entre el Gobierno y el Partido Liberal durante la discusión del Presupuesto General de la Nación de 2027. La bancada se retiró de la plenaria de la Cámara en medio de la controversia y abrió una extensa negociación con el ministro del Interior, Rodrigo Lara.
Al parecer, varios congresistas liberales consideraron que las acusaciones lanzadas por el mandatario contra las dirigentes de San Andrés carecían de pruebas y cuestionaron la forma en que se produjo el encuentro. El episodio habría provocado malestar en una colectividad que, hasta entonces, había mantenido una disposición favorable a varias iniciativas del Ejecutivo.
Durante la confrontación en la isla, De La Espriella aseguró tener información sobre presuntas irregularidades en la contratación pública y mencionó negocios que, según afirmó, estarían relacionados con el esposo de la representante Jay-Pang. Las afirmaciones generaron una reacción del Partido Liberal, que difundió un comunicado en defensa de la honorabilidad de la congresista y de la gobernadora.
Ocho horas de conversaciones con Rodrigo Lara
El lunes, en plena discusión del presupuesto, los representantes liberales se apartaron de la sesión de la Cámara y el quorum se vio afectado. La plenaria fue aplazada y, desde la tarde, comenzaron reuniones entre la bancada y el ministro del Interior, Rodrigo Lara.
De acuerdo con fuentes citadas por un diario capitalino, las conversaciones se extendieron durante cerca de ocho horas. Uno de los asuntos fue el respeto entre el Ejecutivo y el Legislativo, aunque también hubo versiones sobre negociaciones para revisar la distribución de recursos entre departamentos.
El vocero liberal en la Cámara, Camilo Gómez, negó que la bancada hubiera abandonado sus responsabilidades legislativas. Explicó que los congresistas permanecieron en un salón contiguo para estudiar las cifras del presupuesto y revisar las partidas que, según su análisis, podían afectar a diferentes regiones.
Gómez reconoció que hablaron con Lara sobre la independencia entre los poderes públicos. Dijo que respaldaba las causas del Gobierno, pero defendió la necesidad de mantener una relación institucional basada en el respeto.
Recursos para las regiones, otro punto de la negociación
Mientras algunas versiones atribuyeron el pulso al malestar provocado por el episodio de San Andrés, otras fuentes señalaron que las conversaciones se concentraron en recuperar recursos para departamentos como San Andrés, Antioquia, Huila, Atlántico y Tolima.
Gómez sostuvo que la bancada revisó las asignaciones destinadas a salud, las regiones y las entidades responsables de organizar y vigilar las elecciones de 2027. También defendió los ajustes introducidos al proyecto presupuestal y aseguró que el Gobierno redujo ocho billones de pesos de la deuda, de los cuales, según su versión, se destinaron recursos adicionales a salud y a las regiones.
La negociación también habría involucrado a los senadores liberales Álvaro Monedero y Óscar Sánchez, pese a que las reuniones se desarrollaron principalmente con representantes a la Cámara.
Finalmente, durante la madrugada, la Cámara aprobó el presupuesto con presencia de integrantes de la bancada liberal. El cambio de posición dejó abiertas dos explicaciones que no necesariamente se excluyen: el acuerdo sobre las partidas regionales y el entendimiento político alcanzado con el ministro Lara.
¿Una advertencia al presidente?
El episodio dejó en evidencia las tensiones que pueden surgir entre el Gobierno y una bancada que resulta relevante para construir mayorías en el Congreso. Algunas fuentes consultadas por El Colombiano interpretaron el retiro de los liberales como un mensaje frente al trato del presidente a dirigentes regionales.
Desde el partido, sin embargo, insistieron en que su actuación respondió también a la necesidad de examinar las cifras y evitar que se aprobaran disposiciones sin una revisión suficiente.
La controversia deja una pregunta sobre la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo: ¿hasta dónde llegará el respaldo liberal al Gobierno cuando surjan diferencias por el trato a sus dirigentes o por la distribución de recursos públicos?
La aprobación del presupuesto permitió cerrar esa sesión, pero no elimina las tensiones que quedaron expuestas. El alcance del acuerdo dependerá de cómo evolucione la relación entre el Gobierno y una bancada que ha reivindicado tanto su apoyo a determinadas iniciativas como su autonomía para discutirlas.

