Murió Édgar Pacheco Munive, el periodista de Pasa La Voz que hizo de los pueblos del Magdalena su segunda casa

El comunicador social, de 66 años, fue uno de los reporteros más cercanos a las comunidades del departamento. Desde Santa Marta realizó reportajes para Pasa La Voz, recorrió numerosas poblaciones, cubrió sus fiestas patronales y se ganó el cariño de sus habitantes, que también lo buscaban para presentar sus grandes eventos.

El periodismo del Magdalena despide a Édgar Pacheco Munive (1960-2026), un comunicador social que encontró en los pueblos del departamento una fuente inagotable de historias y en sus habitantes una razón para ejercer su oficio con cercanía y amor por su tierra.

Pacheco Munive falleció a los 66 años en su residencia en Santa Marta. Según la información conocida, su muerte se produjo a causa de un paro cardiorespiratorio.

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Egresado de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Autónoma del Caribe, Édgar fue uno de los miembros activos más antiguos de la Asociación de Periodistas del Magdalena. En sus inicios en Radio Libertad aprovechando la oportunidad brindada por Don Roberto Esper Rebaje (Director fundador), junto a grandes de la radio y prensa escrita como Ítalo Iguarán Pertúz, Fernando Awad Blanco, Carlos Oliveros, Emigdio Colpas Bolaños, Rafael Xiguez Montes y Eduardo Hernández Vega. Así lo hizo durante años con otros medios y dejó una marca especial en Pasa La Voz, desde donde realizó reportajes especiales y cubrimientos periodísticos propios que llevaron la actualidad, las tradiciones y las historias de las comunidades a otros rincones de la región.

Su trabajo desde Santa Marta tenía una característica que lo distinguía: no se quedaba en la ciudad. Tomaba el camino hacia los municipios, corregimientos y poblaciones donde encontraba historias que merecían ser contadas.

Sabanas de San Ángel, Sitio Nuevo, Ciénaga, los pueblos y barrios de la región, Fundación, Zona Bananera, Monterrubio y hasta Jagua de Ibirico, entre muchos otros lugares, hicieron parte de sus recorridos periodísticos. Allí estuvo pendiente de los acontecimientos locales, de sus protagonistas y de las actividades que mantenían vivas las tradiciones de sus habitantes.

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Para Édgar, cada población tenía algo que contar. Su conocimiento del territorio le permitía moverse con familiaridad, reconocer a sus interlocutores y encontrarse con personas que lo saludaban como a alguien de casa. En muchos de esos lugares era conocido y apreciado por su trabajo y por la manera de relacionarse con la gente.

Pasa La Voz y sus reportajes desde el territorio

Su paso por Pasa La Voz estuvo marcado por esa vocación de reportero que prefería conocer los hechos en el lugar donde ocurrían. Desde Santa Marta, sus recorridos lo llevaron a cubrir acontecimientos comunitarios, actividades institucionales y expresiones culturales que forman parte de la identidad del Magdalena y de otras poblaciones cercanas.

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En sus viajes también estuvo vinculado a coberturas relacionadas con Fedegán y con el acontecer de las comunidades ganaderas, un sector importante para la economía y la vida rural de esta región.

Pero su presencia en los pueblos no se limitaba a la reportería. Édgar tenía una habilidad especial para conectar con la gente y una trayectoria que le abrió las puertas de escenarios donde la comunidad se reunía para celebrar sus tradiciones.

Las fiestas patronales también llevaban su sello

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Las fiestas patronales ocupaban un lugar especial en su trabajo. Édgar las promocionaba y cubría con entusiasmo, consciente de que detrás de cada celebración había una historia, una tradición y una comunidad orgullosa de sus raíces.

En numerosas poblaciones fue invitado a desempeñarse como maestro de ceremonias en grandes eventos, muchas veces a petición de los propios gobernantes y de los habitantes que reconocían su experiencia, su voz y su capacidad para conducir las celebraciones.

Ese reconocimiento no se construyó de un día para otro. Era fruto de su presencia constante en el territorio, del conocimiento que tenía de las costumbres locales y del afecto que se ganó entre quienes lo veían regresar una y otra vez.

Édgar no llegaba a los pueblos como un desconocido que aparecía para cubrir una noticia y marcharse. Con el tiempo, se convirtió en un rostro familiar, alguien con quien los habitantes podían conversar y a quien recibían con aprecio. Su amor por el Magdalena se reflejaba en el interés por divulgar sus tradiciones y darles visibilidad a sus comunidades.

Una llamada que retrata al hombre detrás del periodista

Entre los recuerdos que deja hay una anécdota que revela otra faceta de su personalidad: su facilidad para conectar a las personas, incluso cuando habían perdido el contacto durante años.

Un colega de Pasa La Voz contó que, en una ocasión, Édgar lo llamó desde uno de los municipios que visitaba y le dijo que había alguien que quería hablar con él. Le advirtió que ninguno de los dos sabía mucho de la vida del otro, a pesar de que eran familiares.

Cuando le pasó el teléfono, su colega descubrió que se trataba de un primo con quien llevaba mucho tiempo sin comunicarse y cuyo paradero desconocía.

La sorpresa fue posible gracias a Édgar, que entre sus recorridos y conversaciones había encontrado aquel vínculo familiar. La historia resume una de sus cualidades: su capacidad para acercar a la gente y convertir un encuentro casual en una oportunidad para recuperar relaciones que parecían perdidas.

“Era muy especial”, recordó su colega.

El gremio periodístico lamenta su partida

La Asociación de Periodistas del Magdalena también expresó públicamente su pesar por el fallecimiento del comunicador.

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“La Asociación de Periodistas del Magdalena lamenta el fallecimiento del periodista Édgar Pacheco Munive (1960-2026). Expresamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y colegas en este difícil momento”, manifestó la organización.

Su muerte deja un vacío entre sus compañeros de oficio y en las comunidades donde construyó amistades durante tantos años de recorridos. Queda el recuerdo del reportero que conocía los caminos del departamento, que llegaba a sus fiestas, que conversaba con sus habitantes y que ayudaba a contar las historias de una región a la que le tenía un profundo cariño.

Desde Pasa La Voz, lamentamos profundamente la partida de quien hizo parte de este trabajo periodístico con sus reportajes desde Santa Marta y sus viajes por los pueblos. Su legado también está en las personas que lo recibieron, en los eventos donde fue invitado a tomar el micrófono y en las historias que ayudó a llevar más allá de las fronteras de cada población.

Édgar Pacheco Munive recorrió el Magdalena con una cámara, una noticia o un compromiso periodístico, pero también con la cercanía de quien se sentía parte de cada lugar que visitaba. Por eso, su ausencia será sentida por muchos que hoy recuerdan no solo al comunicador, sino al hombre que supo ganarse su cariño.

Paz en su tumba y fortaleza para sus familiares, amigos y colegas.

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