Carlos Blanco, CEO de la operación integrada, anunció que la compañía cuadruplicará su cobertura 5G e instalará 1.100 estaciones para ampliar la señal. La transición de marca ya comenzó, mientras la empresa prepara una integración tecnológica que podría tardar entre dos y tres años.
La integración de Tigo y Movistar abre una nueva etapa para el mercado colombiano de telecomunicaciones, con inversiones multimillonarias, cambios de marca y una competencia cada vez más concentrada entre los principales operadores. Carlos Blanco, CEO de Tigo Colombia, aseguró que la prioridad será ampliar la infraestructura y mejorar la experiencia de los usuarios, sin interrumpir los servicios durante la transición.
En entrevista con SEMANA, el directivo confirmó que la compañía tiene previsto invertir 8,5 billones de pesos entre 2026 y 2030, recursos que se destinarán a fortalecer las redes móviles y fijas, ampliar la cobertura 5G, modernizar plataformas tecnológicas y desarrollar servicios para empresas.
La integración se produjo después de operaciones que sumaron 4,5 billones de pesos: 2,1 billones por la participación de Empresas Públicas de Medellín en Tigo UNE y cerca de 2,4 billones relacionados con la operación de Telefónica y la Nación en Colombia Telecomunicaciones.
Blanco explicó que la consolidación busca darle a la empresa una escala suficiente para sostener las inversiones que exige una industria en la que aumenta el consumo de datos, mientras disminuye el precio por unidad de tráfico.
Cuatro veces más cobertura 5G y nuevas estaciones
Uno de los principales objetivos de la nueva compañía es cuadruplicar la huella de cobertura 5G. Según Blanco, esta tecnología permitirá atender una mayor demanda de datos en zonas densamente pobladas y liberar capacidad de las redes 4G para los usuarios que todavía no cuentan con dispositivos compatibles con 5G.
El plan contempla, además, la instalación de 1.100 estaciones en lugares sin cobertura o donde actualmente opera un solo proveedor. De acuerdo con las estimaciones de la empresa, estas obras beneficiarían directamente a cerca de 500.000 personas y mejorarían la experiencia de aproximadamente tres millones de habitantes en zonas con señal limitada.
La inversión también llegará a la infraestructura fija, las redes de transporte, los centros de datos, los sistemas de facturación, las plataformas digitales y los canales de atención al cliente.
Blanco señaló que Tigo ha duplicado la capacidad de sus centros de datos en Colombia para atender a clientes corporativos y reforzar servicios como ciberseguridad y respaldo de información.
¿Qué pasará con los clientes de Movistar?
El cambio de marca ya comenzó. Movistar dejará de operar comercialmente en Colombia bajo ese nombre, mientras la compañía concentrará sus servicios en la marca Tigo.
El CEO aseguró que la transición se diseñó bajo el principio de “cero disrupción para los clientes”. Según explicó, los usuarios no tendrán que cambiar la tarjeta SIM y podrán continuar pagando sus facturas en los mismos canales que utilizaban antes. El cambio visible será, entre otros aspectos, la presencia del logo de Tigo en las facturas.
La integración tecnológica será más lenta. La empresa debe unificar sistemas contables, plataformas de facturación y otras herramientas que todavía funcionan por separado. Blanco estimó que estos procesos tomarán entre dos y tres años y afirmó que se ejecutarán gradualmente para evitar interrupciones.
El directivo también anticipó cambios en la experiencia física de los usuarios, con un nuevo formato de tiendas que la compañía pretende replicar en distintas ciudades del país.
Un mercado dominado por dos grandes operadores
La consolidación de Tigo y Movistar modifica el equilibrio competitivo del sector. Según las cifras del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones citadas por Blanco, la operación integrada reúne alrededor de 35 millones de clientes, frente a unos 40 millones de Claro.
El directivo estimó que Tigo tendría entre el 42 % y el 43 % del mercado, mientras Claro concentraría entre el 47 % y el 48 %, aunque aclaró que las participaciones dependen de cómo se mida el negocio.
La concentración ha generado inquietudes sobre una posible reducción de la competencia y presiones sobre los precios. Blanco defendió la integración y sostuvo que la presencia de operadores móviles virtuales y otras ofertas comerciales seguirá dando alternativas a los consumidores.
También afirmó que la compañía no considera que tener dos grandes competidores haga más fácil el negocio. Por el contrario, dijo que la empresa deberá seguir invirtiendo para mejorar sus servicios y atraer clientes.
La Superintendencia de Industria y Comercio impuso condiciones a la operación para proteger la competencia. Según Blanco, Tigo ya presentó su primer informe de cumplimiento y deberá entregar reportes cada seis meses.
El futuro de la marca Movistar y del Movistar Arena
La salida de Movistar del mercado colombiano no significa que la marca desaparezca en todo el mundo. Blanco explicó que pertenece a Telefónica de España y que su continuidad en otros países depende de las decisiones comerciales de esa compañía.
En Colombia, Tigo decidió concentrar la operación en una sola marca. El ejecutivo indicó que mantener dos identidades comerciales no tendría sentido dentro de la estrategia de integración.
Otro cambio será el nombre del Movistar Arena de Bogotá. Blanco confirmó que Millicom no continuará con los derechos de denominación del escenario, por lo que sus propietarios deberán buscar un nuevo patrocinador para ese espacio.
Empleo, prioridades y nuevos negocios
La integración también ha implicado ajustes en la estructura laboral. Blanco señaló que la empresa ha recurrido a planes de retiro voluntario, con condiciones que, según afirmó, superan las obligaciones legales. No entregó cifras sobre el número de trabajadores que han salido de la organización.
En materia de negocios, descartó que Tigo Colombia vaya a entrar por ahora al sector de las fintech. La empresa, explicó, concentrará sus recursos en ampliar la cobertura, integrar plataformas, modernizar sus tiendas y desarrollar capacidades en inteligencia artificial, ciberseguridad y redes inteligentes.
El ejecutivo destacó además los programas sociales de conectividad y formación digital, entre ellos Jóvenes Conectados, iniciativa que, según las cifras de la compañía, ha formado a más de un millón de colombianos en habilidades digitales y uso seguro de internet.
La otra disputa: quién paga la infraestructura digital
Blanco también puso sobre la mesa el debate sobre el costo de sostener las redes frente al crecimiento del tráfico generado por las grandes plataformas de contenidos. Los operadores deben invertir continuamente para responder a la demanda, mientras buena parte de los ingresos asociados al consumo digital queda en manos de otras compañías.
El CEO manifestó que le gustaría una distribución más equilibrada de esas cargas y mencionó que la Comisión de Regulación de Comunicaciones tiene el tema dentro de sus discusiones regulatorias. No obstante, reconoció que se trata de un debate internacional que aún no tiene una solución definitiva.
La apuesta de Tigo para los próximos años dependerá de que pueda ejecutar las inversiones anunciadas, integrar sus sistemas sin afectar a los usuarios y demostrar que una operación más grande puede traducirse en mejores servicios.
Para los antiguos clientes de Movistar y los usuarios actuales de Tigo, el compromiso anunciado es mantener la continuidad del servicio. La prueba será que las mejoras prometidas en cobertura, capacidad y atención se reflejen efectivamente en la experiencia cotidiana de los consumidores.

