Por David Awad V.
En noviembre de 1975, Barranquilla fue escenario de un caso que atrajo la atención internacional: Kelly Ann Martin, hija del reconocido mánager de los Yankees de Nueva York, Billy Martin, fue arrestada en el aeropuerto local con 450 gramos de cocaína adheridos a sus piernas mientras intentaba abordar un vuelo hacia Miami.



El día del fallo
Con solo 22 años, Martin fue procesada por un tribunal militar bajo el régimen de estado de sitio vigente en Colombia. El jurista José Enrique Fuenmayor Porras, auditor de guerra del Comando de la Segunda Brigada, fue quien dictó la sentencia condenatoria: tres años de prisión, inicialmente en la cárcel El Buen Pastor.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos y legales de su padre, incluyendo llamados fallidos a Henry Kissinger, Kelly Ann solo logró ser trasladada a un centro manejado por monjas, donde terminó de cumplir su condena. El caso evidenció el creciente protagonismo de Colombia como punto clave en el narcotráfico global, y el papel de jóvenes extranjeros, muchas veces utilizados como «mulas».
Kelly de ojos verdes, cabellos rubios y 22 años de edad, había entrado a Colombia en calidad de turista al parecer por Venezuela, de donde voló a Bogotá y de allí a Santa Marta.
El episodio quedó como una de las primeras señales del vínculo entre figuras públicas, Estados Unidos y el incipiente fenómeno del narcotráfico internacional en suelo colombiano.


A 50 años del caso Kelly Martin, habla uno de los jueces de la época
El jurista Julio Iriarte Pretelt, quien tuvo a su cargo parte del proceso judicial como juez relacionado al caso de Kelly Ann Martin, hija del mánager de los Yankees de Nueva York, recordó cómo vivió desde dentro uno de los casos más recordados del narcotráfico en los años 70 en Barranquilla.
“Me correspondió el caso de Kelly Martin cuando ejercía como Juez de Instrucción Criminal en Barranquilla”, afirmó Iriarte, quien también recordó a su colega José Enrique Fuenmayor Porras, auditor de guerra que dictó la sentencia condenatoria. “Fue mi compañero en la Segunda Brigada de esta ciudad, donde oficiamos como Auditores Auxiliares de Guerra”, rememoró.

Iriarte, con una larga trayectoria en la justicia penal militar y ordinaria, destacó el contexto especial de la época, marcada por el estado de sitio y el creciente fenómeno del narcotráfico internacional en Colombia.


