La diplomacia británica aplicó la regla no escrita del silencio administrativo tras recibir la solicitud para el embajador designado de la administración De La Espriella.
El Foreign Office británico dejó vencer los plazos habituales sin otorgar el plácet a Miguel Uribe Londoño. La solicitud llegó al despacho el 1 de septiembre. Desde entonces, el Palacio de St. James guardó silencio. En la diplomacia internacional, las respuestas nulas funcionan como un rechazo directo sin necesidad de dar explicaciones ni redactar notas formales.
Esta negativa tácita frena la llegada de Uribe Londoño a la capital británica y obliga a la Cancillería a replantear sus fichas en Europa. El bache diplomático ocurre mientras el equipo de relacion-
Un revés para la agenda exterior
La figura del plácet permite a los gobiernos anfitriones vetar a un enviado sin manchar las relaciones bilaterales con comunicados hostiles. Londres evitó el choque político directo al no pronunciarse, una práctica habitual cuando el perfil del candidato genera reservas en Downing Street o cuando las prioridades estratégicas de la Corona no coinciden con las credenciales del enviado. El Ministerio de Relaciones Exteriores deberá decidir si insiste con el nombre o busca un reemplazo que supere el filtro del servicio exterior británico.

