Vivir del taxi ya no sería rentable: plataformas digitales y transporte informal golpean los ingresos del gremio

Un estudio estima que los taxistas y propietarios de vehículos en Colombia dejaron de percibir $28,67 billones entre 2017 y 2025. En ciudades como Barranquilla y Cúcuta, la competencia de las aplicaciones y el transporte informal plantea nuevos desafíos para el sector.

La rentabilidad del negocio del taxi atraviesa uno de sus momentos más complejos en Colombia. El crecimiento de las plataformas digitales de movilidad, los cambios en las preferencias de los usuarios y la expansión del transporte informal están transformando el mercado y poniendo en aprietos a miles de conductores y propietarios que dependen de esta actividad para sostener a sus familias.

Un estudio realizado por Datexco y LET Consultores, basado en 27.977 encuestas en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, estima que el gremio del taxi dejó de percibir cerca de $28,67 billones entre 2017 y 2025 como consecuencia del impacto de las nuevas modalidades de transporte.

Bogotá concentra la mayor afectación económica, con $13,94 billones, seguida de Medellín, con $8,21 billones; Cali, con $3,62 billones, y Barranquilla, con $2,90 billones.

Las cifras reflejan la magnitud de una transformación que no solo afecta a quienes conducen los vehículos, sino también a los propietarios que deben responder por gastos de combustible, mantenimiento, seguros, impuestos y demás obligaciones asociadas a la operación.

Barranquilla: ingresos bajo presión

En Barranquilla, el estudio calcula una afectación mensual aproximada de $580.000 para los propietarios que no conducen, $783.000 para quienes son propietarios y también trabajan al volante, y cerca de $1,2 millones para los conductores que no son dueños del vehículo.

Estas estimaciones evidencian las dificultades que enfrenta una parte del gremio para mantener sus ingresos en un mercado cada vez más competitivo. Para muchos taxistas, la discusión ya no se limita a cuántas carreras pueden realizar durante una jornada, sino a cuánto dinero les queda después de cubrir los costos de trabajar.

Cúcuta también siente los efectos del cambio

Aunque Cúcuta no fue incluida entre las cuatro ciudades analizadas en el estudio, el fenómeno también se manifiesta en esta capital fronteriza, donde, según lo señalado por actores del sector, se estaría presentando una tendencia que llama la atención: propietarios que venden sus taxis para comprar vehículos particulares y continuar trabajando mediante plataformas digitales.

A esta situación se suma la presencia de transporte informal, que aumenta la competencia por los pasajeros y agrega presión sobre quienes operan bajo el modelo tradicional del servicio público individual.

El cambio refleja una realidad económica: cuando mantener un taxi deja de ofrecer los ingresos esperados, algunos propietarios comienzan a evaluar otras alternativas para continuar en el negocio del transporte.

El usuario también tiene la palabra: el precio pesa

Uno de los factores que ayuda a explicar el crecimiento de las plataformas es el comportamiento de los usuarios. Para muchos pasajeros, el precio del recorrido se ha convertido en un elemento determinante a la hora de elegir cómo movilizarse.

La posibilidad de conocer anticipadamente una tarifa, solicitar un vehículo desde el celular y comparar opciones representa una ventaja para quienes buscan cuidar su bolsillo. En un contexto de altos costos de vida, la economía familiar termina influyendo directamente en las decisiones de transporte.

Esta preferencia obliga al gremio tradicional a revisar sus estrategias de servicio, atención al cliente y competitividad, sin desconocer las diferencias regulatorias y operativas que existen entre las distintas modalidades.

De la competencia al uso de las aplicaciones

Paradójicamente, las plataformas que durante años fueron consideradas una amenaza para los taxistas también comienzan a convertirse en herramientas para generar ingresos.

Uber asegura que más de 25.000 taxistas han utilizado Uber Taxi en Colombia desde 2021, una cifra que muestra cómo parte del gremio está incorporando la tecnología para conseguir pasajeros y adaptarse a las nuevas dinámicas del mercado.

El desafío consiste en encontrar un equilibrio entre la innovación, la sostenibilidad económica de los conductores y unas condiciones de competencia que respondan a las exigencias del sector.

¿Tiene futuro el negocio tradicional del taxi?

Las cifras del estudio y las transformaciones que se observan en ciudades como Barranquilla y Cúcuta abren una discusión de fondo sobre el futuro del transporte público individual en Colombia.

¿Puede seguir siendo rentable un taxi cuando debe asumir costos fijos elevados y competir por pasajeros que buscan alternativas más económicas? ¿Qué medidas deberían adoptarse para enfrentar el transporte informal y las diferencias regulatorias? ¿La solución pasa por modernizar el servicio, incorporar más tecnología o replantear las condiciones bajo las cuales funciona el sector?

La respuesta no parece estar únicamente en cuestionar el avance de las plataformas. También exige analizar los costos de operación, las necesidades de los pasajeros y la capacidad del gremio para adaptarse a un mercado que cambia rápidamente.

Para muchos taxistas, el problema ya no es solo conseguir pasajeros, sino lograr que cada jornada de trabajo resulte económicamente viable. Y mientras los usuarios buscan tarifas que se ajusten a sus bolsillos, los propietarios deben decidir si continúan en el modelo tradicional, se integran a las aplicaciones o cambian de estrategia.

La transformación del transporte ya está en marcha. El gran interrogante es si el negocio del taxi conseguirá reinventarse antes de que trabajar detrás del volante deje de ser una opción sostenible para miles de familias colombianas.

Economía y Finanzas

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