El departamento registró 164 fallecidos durante el primer semestre de 2026, mientras Barranquilla concentró 89 de esas víctimas. La cifra de motociclistas muertos aumentó de manera considerable frente al mismo periodo de 2025.
La siniestralidad vial continúa dejando una preocupante cifra de víctimas mortales en el Atlántico. Durante los primeros seis meses de 2026, 164 personas perdieron la vida en accidentes de tránsito en el departamento, nueve más que en el mismo periodo de 2025, cuando se reportaron 155 fallecidos.
De acuerdo con las cifras de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), el incremento representa un 5,8 % frente al año anterior y ubica al Atlántico en el puesto 11 entre los 32 departamentos del país por número de muertes en siniestros viales.
El dato que más llama la atención está relacionado con los motociclistas. 115 de las 164 personas fallecidas eran conductores de motocicleta, lo que equivale al 70,1 % de las víctimas mortales registradas en el departamento durante el primer semestre.
La cifra también representa un fuerte incremento frente a 2025, cuando habían muerto 87 conductores de motocicleta. Es decir, en un año se registraron 28 víctimas más, equivalente a un aumento del 32,2 %.

Barranquilla concentra la mayor cantidad de víctimas
Barranquilla aparece como el municipio del Atlántico con mayor número de personas fallecidas en siniestros viales durante el periodo analizado.
La capital departamental registró 89 muertes, 27 más que las 62 contabilizadas durante el primer semestre de 2025.
Esto ocurre pese a que, de acuerdo con la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial de Barranquilla, durante 2026 se ha presentado una reducción del 31,2 % en el número de siniestros viales, al pasar de 1.142 casos en 2025 a 786 durante el periodo reportado de este año.
En Barranquilla también se han contabilizado 1.093 personas lesionadas y 38 víctimas fatales en el sitio de los siniestros, sin incluir a quienes pudieron fallecer posteriormente a causa de las heridas.
Entre las hipótesis más frecuentes aparecen el desacato de las señales de tránsito, con 236 casos; la impericia en el manejo, con 161; y no conservar la distancia de seguridad, con 125.
Los corredores con mayor cantidad de siniestros fueron la avenida Circunvalar, con 75 casos; la calle 30, con 44; y la Vía 40, también con 44.

Soledad ocupa el segundo lugar
Después de Barranquilla, Soledad registra 26 muertes en siniestros viales durante el primer semestre de 2026, dos más que en el mismo periodo del año anterior.
La lista continúa con Malambo, con 10 fallecidos; Sabanalarga, 7; Puerto Colombia, 6; Galapa y Baranoa, 5 cada uno; Palmar de Varela, Santo Tomás y Ponedera, 3 cada uno; Sabanagrande y Tubará, 2 cada uno; y Luruaco, Manatí y Campo de la Cruz, con un caso respectivamente.
Los municipios de Candelaria, Juan de Acosta, Repelón, Santa Lucía, Suan, Piojó, Polonuevo y Usiacurí no registraron muertes por siniestros viales durante los primeros seis meses del año.
La mayoría de las víctimas eran hombres
Las estadísticas también muestran una marcada diferencia por sexo. El 84,8 % de las personas fallecidas eran hombres, mientras que el 15,2 % correspondía a mujeres.
Por grupos de edad, el 46,3 % de las víctimas tenía entre 29 y 59 años; el 28 % correspondía a jóvenes entre 18 y 28 años; el 20,7 % eran mayores de 60 años; el 3,7 % eran adolescentes entre 12 y 17 años y el 1,2 % eran niños de entre 6 y 11 años.
Además de los 115 motociclistas fallecidos, la ANSV reportó 33 peatones, seis ocupantes de vehículos individuales, cinco ciclistas, un usuario de transporte de carga, tres pasajeros y dos víctimas cuya condición no fue determinada.
Los días con mayor número de fallecimientos fueron lunes, sábado y domingo, especialmente durante el periodo comprendido entre las 12:00 de la medianoche y las 6:00 de la mañana.
Controles y pedagogía para motociclistas
Ante el peso que tienen los motociclistas dentro de las estadísticas de mortalidad vial, la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial de Barranquilla ha desarrollado diferentes acciones dirigidas a este grupo.
Una de ellas es la estrategia “Motociclistas a Otro Nivel”, mediante la cual se han realizado 30 aulas móviles en distintos puntos de la ciudad y se ha intervenido pedagógicamente a 12.667 motociclistas.
A estas actividades se suman los controles realizados en las vías. En lo corrido de 2026 se han impuesto 20.163 comparendos, según la información suministrada por la administración distrital.
La estrategia también incluye programas como Zonas Escolares con Movilidad Segura, Saber Moverse, Peatón Somos Todos, Gestores Sociales por la Seguridad Vial e Intervenciones Pedagógicas en Vía.
Experto advierte sobre los riesgos de conducir motocicleta
Para Isidro Ruiz Estrada, experto en movilidad, la situación de los motociclistas debe ser analizada no solamente desde el número de víctimas, sino también desde el nivel de exposición que representa este tipo de vehículo.
Según explicó, en la región Caribe las motocicletas tienen una participación particularmente alta en las muertes por siniestros viales.
Ruiz Estrada señaló que en el Atlántico la participación de motocicletas en los hechos mortales puede ubicarse alrededor del 70 % u 80 %, aunque aclaró que esto no significa necesariamente que el motociclista sea responsable del accidente, sino que una motocicleta estuvo involucrada en el siniestro.
El experto atribuyó parte de la problemática al desconocimiento de los riesgos, las conductas imprudentes, la falta de elementos de protección y la ausencia o insuficiencia de campañas permanentes de educación vial.
También cuestionó que algunos menores y jóvenes conduzcan motocicletas sin licencia y que, en determinados casos, los padres permitan el uso de estos vehículos sin las condiciones necesarias de seguridad.
A su juicio, la pedagogía debe estar acompañada de controles efectivos, porque la ausencia de vigilancia puede favorecer conductas peligrosas como conducir bajo los efectos del alcohol, exceder los límites de velocidad o realizar maniobras temerarias.
Septiembre dejó nuevas víctimas
Aunque los accidentes registrados durante septiembre no hacen parte de las estadísticas del primer semestre, varios casos ocurridos durante ese mes volvieron a poner el foco sobre la vulnerabilidad de los motociclistas.
El 3 de septiembre, Jeison Alberto Agudelo Arias Arias, de 33 años, murió tras chocar la motocicleta que conducía contra la parte trasera de un camión en la Vía 40, entre las calles 77 y 77C.
Dos días después, el 5 de septiembre, Kendy Bolaños Correa, oriunda de Campo de la Cruz, falleció en la entrada al corregimiento de Caracolí, en Malambo, sobre la Circunvalar de la Prosperidad. Según las primeras versiones, habría perdido el control de la motocicleta cuando intentó esquivar un perro que se atravesó en la vía.
El 6 de septiembre, Carlos Ortega Orellano y Óscar Salas Álvarez murieron en un accidente registrado en la vía Juan Mina, cuando se movilizaban en una motocicleta.
El 11 de septiembre, Melany Grace Rodríguez, de 25 años, fue atropellada por una motocicleta cuando intentaba cruzar la avenida Cordialidad, frente a la sede del Sena. La joven fue trasladada a la Clínica La Victoria, pero posteriormente falleció debido a la gravedad de las lesiones.
El 25 de septiembre, en Ponedera, murió Rubén Darío Tirado Porta, de 17 años, luego de un choque entre la motocicleta en la que se desplazaba y una grúa.
Dos días después, el 27 de septiembre, un accidente ocurrido en Santo Tomás dejó como víctimas mortales a Ángel Alfredo Truyol Caballero, de 58 años, y Víctor Enrique Muñoz Arévalo, de 22. La motocicleta en la que se movilizaban chocó contra un motocarro, que terminó incendiándose.
Finalmente, el 30 de septiembre, Adrián De La Hoz Salamanca, de 25 años, murió en la Circunvalar, a la altura del barrio 7 de Abril, en Barranquilla, después de impactar la motocicleta contra la parte trasera de una volqueta.
Los casos ocurridos durante septiembre, sumados a las cifras oficiales del primer semestre, muestran la dimensión de un problema que sigue cobrando vidas en las carreteras y calles del Atlántico. Mientras las autoridades mantienen controles y campañas pedagógicas, los números plantean el desafío de reducir la exposición de los motociclistas y evitar que los siniestros viales continúen convirtiéndose en tragedias familiares.

