Colombia dio un nuevo paso en su estrategia de expansión comercial al obtener autorización para exportar carne bovina y porcina a Filipinas, uno de los mercados asiáticos con una importante demanda de productos cárnicos.
La autorización fue anunciada por el ministro de Comercio, Mauricio Gómez, quien destacó el acuerdo como una oportunidad para ampliar los destinos de la producción colombiana y fortalecer la presencia del país en los mercados internacionales.
De acuerdo con las cifras entregadas por el Ministerio de Comercio, Filipinas importó cerca de 750.000 toneladas de carne bovina y porcina durante los últimos cuatro años, con compras que alcanzaron aproximadamente US$2.200 millones.
El tamaño de este mercado abre una nueva posibilidad para los productores, comercializadores y empresas colombianas que buscan ampliar sus exportaciones hacia Asia.
Carne colombiana busca espacio en Asia
La apertura del mercado filipino hace parte de la estrategia del Gobierno para diversificar los destinos de la oferta exportable y generar nuevas oportunidades comerciales para las empresas nacionales.
Entre enero y julio de 2026, Colombia exportó 199,9 toneladas de carne porcina, por un valor aproximado de US$583.159. Venezuela fue el principal destino de estas ventas durante ese periodo.
En cuanto a la carne bovina, las exportaciones llegaron a 474,1 toneladas, equivalentes a unos US$3,3 millones.
La producción colombiana también ha encontrado compradores en países como Argelia, Chile, Líbano, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Curazao y Venezuela.
Una nueva oportunidad para el sector cárnico

El ministro de Comercio resaltó que la autorización es resultado del trabajo conjunto entre entidades públicas y el sector privado para ampliar los mercados disponibles para los productos colombianos.
La llegada a Filipinas permitirá que los productores nacionales tengan acceso a un mercado asiático que registra un volumen considerable de importaciones de carne.
Para el sector cárnico colombiano, el reto estará ahora en aprovechar esta apertura, cumplir con los requisitos sanitarios y comerciales establecidos por las autoridades filipinas y consolidar relaciones comerciales que permitan aumentar las ventas.
Con esta autorización, Colombia suma un nuevo destino para sus exportaciones de carne y avanza en la búsqueda de mercados internacionales que permitan ampliar la oferta exportable y reducir la dependencia de unos pocos compradores.

