El boxeo panameño está de luto. Ismael Laguna, uno de los grandes ídolos deportivos de la historia de Panamá y excampeón mundial de peso ligero, falleció este martes a los 83 años, informó el Instituto Panameño de Deportes.
La noticia fue confirmada por la entidad deportiva a través de sus redes sociales, donde lamentó la muerte del histórico pugilista. Hasta el momento no se han informado las causas de su fallecimiento. Laguna había permanecido hospitalizado durante los últimos días.
Considerado una de las figuras que ayudaron a abrir una de las épocas más importantes del boxeo panameño, Laguna dejó su nombre inscrito en la historia del deporte al conquistar por primera vez un campeonato mundial en 1965.
El 10 de abril de ese año protagonizó una de las peleas más importantes de su carrera al enfrentarse al puertorriqueño Carlos Ortiz por el título mundial de peso ligero. En un combate disputado en Panamá, Laguna se impuso por decisión después de 15 asaltos y se quedó con el cinturón.
Sin embargo, su primer reinado fue breve. Siete meses después perdió el título frente al propio Ortiz en la pelea de revancha.
Lejos de abandonar su carrera, Laguna volvió a lo más alto cinco años después. En 1970 recuperó el campeonato mundial ligero al derrotar por nocaut al estadounidense Mando Ramos en el noveno asalto.
Su trayectoria tuvo una importancia especial para el deporte panameño, pues su éxito antecedió a una generación de grandes campeones que convirtió al país centroamericano en una potencia del boxeo mundial.
Durante la década de 1970, Panamá consiguió una docena de campeonatos mundiales. Entre los nombres más destacados de aquella generación estuvo Roberto Durán, quien conquistó el título mundial ligero en 1972, y Eusebio Pedroza, campeón mundial de peso pluma en 1978.
Por esa contribución histórica, Laguna se convirtió en uno de los cinco boxeadores panameños que han sido incluidos en el Salón de la Fama del Boxeo Mundial.
Una carrera que comenzó en los años 60
Laguna dio sus primeros pasos como boxeador aficionado y disputó apenas seis combates antes de dar el salto al profesionalismo a comienzos de la década de 1960.
Su llegada al boxeo profesional estuvo marcada por una impresionante racha de 27 victorias consecutivas, resultado que le permitió ascender rápidamente en las clasificaciones internacionales.
Inicialmente buscó oportunidades en las divisiones de peso gallo y pluma. Sin embargo, en aquella época no consiguió concretar peleas por el título mundial ante los campeones que dominaban esas categorías.
El brasileño Eder Jofre reinaba en el peso gallo, mientras que el cubano Ultiminio Ramos era el monarca de la división pluma.
La oportunidad por la corona finalmente llegó en el peso ligero y Laguna aprovechó el momento para escribir uno de los capítulos más importantes de la historia del boxeo de Panamá.
Su triunfo sobre Carlos Ortiz lo convirtió en campeón mundial y lo consolidó como una de las grandes figuras deportivas de su país.
Con su fallecimiento desaparece una de las últimas grandes figuras de aquella generación que contribuyó a transformar el boxeo panameño y a preparar el camino para los campeones que posteriormente llevarían el nombre de Panamá a lo más alto del pugilismo internacional.
A los 83 años, Ismael Laguna deja como legado sus dos conquistas del campeonato mundial de peso ligero y, sobre todo, el lugar que ocupó como uno de los pioneros de la época dorada del boxeo panameño.

