Lo que debería ser un recorrido cotidiano hacia el colegio se ha convertido en una peligrosa travesía para decenas de estudiantes de la zona rural de Riosucio, Chocó. Cada mañana, algunos menores deben enfrentarse a las fuertes corrientes del río Atrato para poder llegar a sus clases.
Los estudiantes pertenecen a la Institución Educativa Diego Luis Córdoba, ubicada en Villa Rufina. El colegio se encuentra frente a la cabecera municipal de Riosucio, por lo que para llegar hasta las aulas muchos de los menores dependen del transporte fluvial.
Sin embargo, ante la ausencia de un servicio de transporte escolar seguro, algunos estudiantes han terminado cruzando el río nadando, sujetándose de pequeñas embarcaciones o buscando la ayuda de particulares para poder llegar a estudiar.
La situación representa un grave riesgo, especialmente durante los momentos en que aumenta la fuerza de la corriente. De acuerdo con las denuncias de la comunidad, durante los últimos días al menos diez estudiantes estuvieron a punto de ahogarse mientras intentaban desplazarse hacia sus clases.
Padres y acudientes viven con preocupación cada jornada escolar. En las orillas del Atrato, algunos familiares acompañan a los menores y esperan hasta verlos embarcarse o atravesar el río, sin tener la certeza de que llegarán a salvo al otro lado.
El temor también ha comenzado a afectar la permanencia de los niños y adolescentes en el sistema educativo. Según la líder comunitaria Gloria Cardona, algunos estudiantes han optado por dejar de asistir a clases debido al peligro que representa el desplazamiento diario.
“Muchos niños han dejado de estudiar para no enfrentar este flagelo”, señaló Cardona, quien además explicó que algunos menores salen de la institución con hambre y deben esperar a que alguien les haga el favor de acercarlos hasta sus viviendas.
Pero el problema no se limita al transporte por el río. La comunidad también advierte que trasladarse por carretera tampoco constituye una solución segura, debido a las condiciones de las vías y a los accidentes que han sufrido algunos estudiantes durante sus desplazamientos.
Los habitantes de Riosucio aseguran que las autoridades conocen la situación desde hace varios años. Padres de familia y estudiantes han solicitado alternativas de transporte escolar que permitan garantizar el acceso a la educación sin poner en riesgo la vida de los menores.
Según la comunidad, las peticiones llevan más de dos años sin una respuesta definitiva, por lo que nuevamente hicieron un llamado a la Alcaldía de Riosucio y a las demás autoridades competentes para que intervengan de manera urgente.
Para las familias, el problema va más allá de garantizar que los niños lleguen a un salón de clases. Se trata de evitar que tengan que escoger entre estudiar y exponerse a una emergencia en las aguas del Atrato.
Mientras esperan una solución, los estudiantes continúan enfrentando diariamente el río para poder cumplir con su jornada escolar, en una situación que pone en evidencia las dificultades que persisten en materia de transporte y acceso a la educación en las zonas rurales del Chocó.

