Una semana después de las devastadoras inundaciones que arrasaron poblaciones enteras en el norte y centro de Nepal, la magnitud de la tragedia continúa aumentando. El último balance entregado por la Policía nepalí reporta 1.127 personas fallecidas y 4.850 desaparecidas.
Las labores de búsqueda y rescate no se detienen, mientras los equipos de emergencia recorren las zonas afectadas en busca de sobrevivientes y de víctimas que permanecen bajo los escombros o fueron arrastradas por la fuerza de las aguas.
En las últimas horas fueron recuperados 77 cuerpos adicionales, elevando de manera considerable la cifra oficial de fallecidos tras una semana de operaciones.
El número de personas reportadas como desaparecidas también registró un fuerte incremento, de casi mil casos frente al balance anterior. Las autoridades explicaron que este aumento no necesariamente corresponde a nuevas desapariciones, sino que está relacionado con la recuperación de las telecomunicaciones en varias regiones afectadas.
La restauración de las comunicaciones permitió a las autoridades establecer contacto con comunidades que permanecieron incomunicadas durante varios días y recibir nuevos reportes sobre personas cuyo paradero todavía se desconoce.
La emergencia ha dejado amplias zonas destruidas, viviendas arrasadas y comunidades enteras gravemente afectadas por el paso de las aguas. Los equipos de rescate continúan enfrentando condiciones complejas para acceder a algunos de los sectores más golpeados.
Con el paso de los días, las autoridades advierten que el balance podría seguir modificándose a medida que avanzan las operaciones y se logra establecer contacto con más poblaciones.
Mientras tanto, familiares de las personas desaparecidas permanecen a la espera de noticias, en medio de una de las mayores emergencias registradas recientemente en el país asiático.

