Uribe quiere cambiar las reglas de las pensiones: su propuesta revive el debate sobre quién protege a los trabajadores

El expresidente Álvaro Uribe volvió a intervenir en uno de los debates más sensibles del país: el futuro de las pensiones. Esta vez, con una propuesta que busca darle mayor protagonismo al ahorro individual y cerrar progresivamente el ingreso de nuevos afiliados al régimen de prima media.

El planteamiento puede sonar atractivo cuando se habla de que cada trabajador sea dueño de su ahorro, pero detrás de esa fórmula aparecen varias preguntas que no son menores: ¿qué pasa con quienes tienen salarios bajos?, ¿qué ocurre con quienes pasan buena parte de su vida laboral en la informalidad?, ¿quién garantiza una vejez digna cuando el ahorro individual simplemente no alcanza?

Uribe propone que el régimen de prima media deje de recibir nuevos afiliados y que, con el paso del tiempo, permanezcan allí únicamente quienes ya hacen parte del sistema. Paralelamente, plantea fortalecer la capitalización individual y mantener una garantía de pensión mínima para quienes cumplan las condiciones.

Pero aquí aparece una de las grandes contradicciones del debate: si se reduce progresivamente el régimen público y se fortalece el ahorro individual, ¿quién termina asumiendo el costo de las personas que nunca tuvieron ingresos suficientes para acumular el capital necesario para pensionarse?

El problema que no se resuelve solamente con ahorro individual

Colombia tiene un mercado laboral marcado por la informalidad, interrupciones en las cotizaciones y profundas diferencias de ingresos.

En ese escenario, hablar de capitalización individual puede ser relativamente sencillo. Lo difícil es explicar qué ocurrirá con el trabajador que cotizó durante años sobre un salario bajo, con quien tuvo largos períodos sin empleo formal o con quien llegó a la edad de jubilación sin haber acumulado el dinero suficiente.

Uribe asegura que su propuesta conservaría mecanismos de protección para quienes no logren pensionarse. Sin embargo, la pregunta inevitable es cuánto le costaría al Estado garantizar esa protección mientras disminuye progresivamente el número de nuevos cotizantes del régimen público.

Porque cerrar la puerta a nuevos afiliados no hace desaparecer las obligaciones existentes. Al contrario: obliga a preguntarse quién financiará durante décadas las pensiones de quienes permanezcan en el régimen de prima media.

¿Defensa del ahorro o defensa de los fondos privados?

El expresidente también ha cuestionado la reforma pensional por considerar que afecta el ahorro individual y amenaza la continuidad de los fondos privados.

Aquí el debate adquiere una dimensión política.

Uribe defiende un modelo donde el ahorro individual tenga mayor peso, mientras cuestiona una reforma que busca ampliar el componente solidario del sistema.

Pero también resulta válido preguntar: ¿el objetivo debe ser proteger la existencia de un determinado modelo financiero o garantizar que millones de colombianos puedan tener ingresos suficientes durante su vejez?

La discusión no debería reducirse a si ganan los fondos privados o el régimen público. El verdadero interrogante debería ser qué sistema funciona mejor para el trabajador que hoy gana poco, cotiza de manera irregular y teme llegar a la vejez sin una pensión.

Una propuesta que necesita explicar mucho más

La iniciativa de Uribe puede abrir una discusión legítima sobre el futuro del sistema pensional. Lo que no puede ocurrir es que el debate termine reducido a consignas políticas.

Si la prima media deja de recibir nuevos afiliados, habrá que explicar con precisión cómo se financiará su cierre gradual.

Si el ahorro individual se convierte en el principal mecanismo, habrá que determinar qué ocurre cuando los aportes acumulados no sean suficientes.

Y si el Estado continuará garantizando una pensión mínima, habrá que establecer de dónde saldrán los recursos para hacerlo.

Son preguntas especialmente importantes porque cualquier reforma pensional no afecta solamente al Gobierno de turno: compromete recursos públicos y decisiones que pueden tener consecuencias durante varias décadas.

Uribe vuelve al centro de la discusión

La propuesta del expresidente seguramente encontrará respaldo entre quienes consideran que el ahorro individual debe ser el eje del sistema y fuertes críticas de quienes defienden un modelo basado en mayor solidaridad estatal.

Pero más allá de la pelea política, queda una pregunta que debería responder cualquier propuesta pensional, venga de la derecha, de la izquierda o del centro:

¿qué modelo garantiza realmente una vejez digna para el colombiano que nunca tuvo un salario alto, nunca pudo ahorrar grandes cantidades y aun así trabajó toda su vida?

Ese es el punto que deberá demostrar la propuesta de Uribe.

Porque modificar el sistema puede ser relativamente fácil en el papel. Lo verdaderamente difícil es garantizar que, cuando llegue la vejez, el trabajador no descubra que durante toda su vida ahorró, cotizó y trabajó… pero que la pensión nunca alcanzó.

Economía y Finanzas

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