Más de la mitad del censo electoral aparece respaldando candidatos por firmas. ¿Participación ciudadana o un sistema desbordado?
El reloj marcó la medianoche del 17 de diciembre de 2025 y con ello se cerró oficialmente el plazo para que los aspirantes presidenciales inscribieran sus candidaturas mediante recolección de firmas ante la Registraduría Nacional del Estado Civil. El balance dejó una cifra que sacude el tablero político: más de 22 millones de firmas fueron radicadas, un volumen que equivale a más del 50 % del censo electoral colombiano, estimado en 41.135.609 ciudadanos.
Para cumplir el requisito legal, cada aspirante debía presentar al menos 635.216 firmas válidas. Al cierre del proceso, 14 Grupos Significativos de Ciudadanos (GSC) lograron formalizar su inscripción, entregando a la Registraduría una verdadera montaña de formularios que ahora deberán ser revisados y certificados.
Senado

Ampliar
Cámara por Bogotá

Ampliar
Cámara por Cundinamarca

El siguiente filtro: la lupa de la Registraduría
Con el plazo vencido, inicia ahora la fase clave: la verificación de las rúbricas, que deberá estar lista a más tardar el 21 de enero de 2026, es decir, ocho días hábiles antes del inicio formal del periodo de inscripción de candidaturas presidenciales.
La tarea no es menor. El organismo electoral tendrá que depurar millones de firmas para confirmar cuáles son auténticas, válidas y no repetidas, en un proceso técnico que suele generar polémica y retrasos.
¿Democracia fortalecida o firmas sin compromiso?
Aunque el número impresiona, el fenómeno ha despertado más dudas que aplausos. Para varios analistas, el dato no refleja un respaldo político real, sino una crisis de representación y una desnaturalización del mecanismo de firmas.
Expertos advierten que una firma no equivale a un voto, ni mucho menos a una adhesión ideológica. En la práctica, un mismo ciudadano puede firmar por varios aspirantes sin restricción alguna, lo que infla las cifras pero vacía de contenido el respaldo ciudadano.
Además, señalan que la recolección se ha convertido en una actividad casi industrial, con equipos pagos recorriendo calles, iglesias y centros comerciales, donde muchas personas firman por presión social, desconocimiento o simple cortesía.
Partidos relegados y candidaturas personalistas
Otro efecto visible es el debilitamiento de los partidos políticos tradicionales, que hoy observan cómo figuras individuales prefieren montar su propio movimiento antes que someterse a consultas internas o debates programáticos.
El resultado es una política cada vez más personalista, donde pesan más el reconocimiento mediático, los recursos económicos y la presencia en redes sociales que las propuestas de fondo o los proyectos colectivos.
Un país rumbo a una elección atípica
Con 22 millones de firmas en custodia, Colombia se encamina hacia una de las campañas presidenciales más atípicas de su historia reciente. Mientras la Registraduría enfrenta el reto de validar ese caudal de apoyos, el país queda ante una pregunta inevitable:
¿Cuántas de esas firmas se convertirán realmente en votos en 2026?
Por ahora, la carrera presidencial avanza con un dato contundente sobre la mesa y una sensación creciente de que el mecanismo pensado para ampliar la democracia podría estar, paradójicamente, poniendo a prueba sus límites.

