Un estudio realizado en Estados Unidos encendió las alarmas sobre la manera en que algunas marcas de productos con cannabinoides psicoactivos utilizan las redes sociales para promocionar sus productos, especialmente entre públicos jóvenes.
La investigación, publicada en la revista científica Addiction, analizó 837 publicaciones de Instagram difundidas entre febrero de 2024 y febrero de 2025. El contenido correspondía a nueve marcas estadounidenses que comercializan productos derivados del cáñamo con efectos psicoactivos.
Los investigadores encontraron que buena parte de las publicaciones presentaba estos productos asociados con sensaciones de relajación, felicidad y diversión, mientras que las advertencias relacionadas con posibles riesgos para la salud aparecían de manera excepcional.
Uno de los datos que más llamó la atención es que el 49,6 % de las publicaciones analizadas incluía elementos dirigidos a públicos jóvenes, como memes, dibujos animados y referencias a la cultura popular.
A esto se suma que aproximadamente el 52 % de las publicaciones promocionaba el consumo de estos productos relacionándolo con la relajación o la felicidad, además de mostrarlos en situaciones sociales y ambientes cotidianos de ocio.
En contraste, las advertencias sobre salud y restricciones de edad apenas aparecieron en el 2,5 % del contenido estudiado.
Bebidas y vapeadores, entre los productos con mayor enfoque recreativo
El análisis también encontró diferencias dependiendo del tipo de producto promocionado.
Las bebidas con cannabinoides psicoactivos fueron las que presentaron una estrategia de marketing recreativo más marcada: el 84,3 % de las publicaciones relacionadas con estos productos utilizaba mensajes asociados con diversión o entretenimiento, mientras que el 56,9 % mostraba elementos orientados a públicos jóvenes.
En el caso de los vaporizadores, el contenido dirigido a jóvenes alcanzó el 53,5 %, mientras que en los productos comestibles llegó al 49,2 %.
Para los investigadores, estos patrones resultan especialmente preocupantes debido a que las redes sociales permiten que este tipo de mensajes alcancen rápidamente a consumidores jóvenes.
Alisa Padon, una de las investigadoras y vinculada al Instituto de Salud Pública de Estados Unidos, señaló que los resultados muestran que las marcas de productos psicoactivos derivados del cáñamo están llegando a públicos jóvenes con medidas de protección sanitaria consideradas insuficientes.
El estudio también recoge investigaciones anteriores de los mismos autores, según las cuales la promoción del cannabis en redes sociales puede contribuir a generar una percepción más favorable hacia su consumo.
¿Publicidad sin advertencias?
Los autores sostienen que el problema no estaría únicamente en la existencia de publicidad de estos productos, sino en la manera como son presentados.
En buena parte del contenido analizado, los productos aparecen vinculados a experiencias positivas, reuniones sociales y momentos de diversión, mientras la información sobre posibles efectos adversos ocupa un espacio mínimo.
El fenómeno cobra relevancia en Estados Unidos, donde el consumo de productos de cáñamo con efectos intoxicantes ha aumentado en los últimos años.
Los investigadores también relacionan este escenario con reportes de intoxicaciones, consultas en servicios de urgencias y episodios psicóticos asociados al consumo de productos con cannabinoides psicoactivos.
Aunque el estudio no establece por sí solo una relación causal directa entre las publicaciones analizadas y el aumento del consumo, sus autores consideran que el marketing digital, debido a sus bajos niveles de regulación, podría estar contribuyendo a normalizar y promover el uso de estos productos.
Dos preguntas que deja el estudio
¿Hasta qué punto las redes sociales están convirtiendo la publicidad de productos psicoactivos en un mensaje de entretenimiento dirigido a los jóvenes?
¿Deberían las plataformas y las autoridades imponer controles más estrictos para obligar a las marcas a informar claramente sobre los posibles riesgos asociados al consumo?
La investigación vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites de la publicidad digital y la responsabilidad de las plataformas frente a contenidos que pueden influir en los hábitos de consumo de adolescentes y adultos jóvenes.

