La profundidad del terremoto de 7,4 habría reducido el impacto en superficie, explican expertos

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el lunes 10 de agosto dejó una fuerte huella en varias regiones del país, pero un factor relacionado con las características del movimiento telúrico habría contribuido a limitar sus efectos en superficie: la profundidad a la que se originó.

De acuerdo con la información divulgada sobre el evento, el sismo tuvo una profundidad cercana a los 107 kilómetros. Esta característica es relevante porque la intensidad con la que un terremoto se percibe en la superficie no depende únicamente de su magnitud.

El Servicio Geológico Colombiano explica que la profundidad, la distancia al epicentro, las características del suelo y las condiciones de las construcciones influyen en la manera en que las ondas sísmicas afectan a una determinada zona. En términos generales, un sismo superficial puede generar movimientos particularmente fuertes cerca del epicentro, aunque cada terremoto presenta condiciones diferentes.

Por esta razón, comparar únicamente la magnitud de dos terremotos no permite determinar cuál provocará mayores daños. Un evento de magnitud similar puede producir consecuencias muy diferentes dependiendo de dónde y a qué profundidad se origine.

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Precisamente, ese elemento ha cobrado relevancia en el análisis del terremoto ocurrido en Colombia. Expertos consultados por medios nacionales han señalado que un evento de características similares, pero originado a una menor profundidad, podría haber generado movimientos considerablemente más intensos en determinadas zonas.

El ingeniero Daniel Ruiz, PhD en Ingeniería de la Universidad Javeriana, explicó a Blu Radio que una profundidad cercana a los 50 kilómetros habría podido generar un escenario mucho más severo. Según su análisis, el hecho de que el terremoto se originara a más de 100 kilómetros permitió que la energía sísmica se distribuyera en una zona amplia antes de alcanzar la superficie.

La explicación ayuda a entender por qué la magnitud de 7,4 no necesariamente se tradujo en una destrucción uniforme en todo el territorio afectado.

También resulta importante diferenciar entre magnitud e intensidad. La magnitud corresponde a la energía liberada en el origen del terremoto, mientras que la intensidad describe cómo se manifestó el movimiento y sus efectos en un determinado lugar. Por eso, un mismo sismo puede sentirse con diferentes niveles de intensidad dependiendo de la ubicación.

Las características geológicas de cada región también desempeñan un papel importante. El tipo de suelo puede amplificar o reducir el movimiento, mientras que la calidad y antigüedad de las edificaciones determina en buena medida su capacidad para resistir las ondas sísmicas.

En ese contexto, las consecuencias del terremoto continúan siendo evaluadas por las autoridades y organismos de socorro. Las labores se concentran en establecer el balance de víctimas, verificar las estructuras afectadas y atender a las comunidades que sufrieron daños.

Más que hablar de ciudades que estuvieron a punto de desaparecer, el análisis de los expertos permite dimensionar cómo diferentes variables sísmicas pueden modificar radicalmente las consecuencias de un terremoto.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la preparación ante eventos sísmicos en Colombia, un país ubicado en una zona de alta actividad tectónica y donde la profundidad, la distancia, las condiciones del terreno y las características de las construcciones pueden marcar diferencias significativas durante una emergencia.

La información oficial sobre la evolución del evento y sus réplicas continúa siendo actualizada por el Servicio Geológico Colombiano, encargado del monitoreo de la actividad sísmica nacional.

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