Un equipo interdisciplinario de investigadores, arquitectos y gestores patrimoniales presentó oficialmente la propuesta “Rehabilitación y Revitalización Integral de la Plaza de la Cruz Vieja. Historia aplicada a la arquitectura cultural”, una iniciativa que busca recuperar el primer núcleo fundacional de Barranquilla y transformarlo en un gran espacio público patrimonial, cultural, turístico e incluyente.
La intervención se proyecta sobre un área aproximada de 4.000 metros cuadrados, ubicada en la intersección de la calle 32 con carrera 44, en pleno Centro Histórico de la ciudad, dentro de un sector catalogado como Área de Interés Cultural de nivel distrital.
El proyecto es liderado por el investigador y coordinador general José Stevenson Díaz, con propuesta urbanística de los arquitectos Álvaro Del Castillo Cabrales y representación gráfica y renders del arquitecto Andrés Pedraza.
Según sus promotores, la iniciativa pretende devolverle a la Plaza de la Cruz Vieja su valor histórico, arquitectónico, social, patrimonial y turístico mediante un diseño contemporáneo que incorpore criterios de conservación, accesibilidad universal, sostenibilidad ambiental y participación comunitaria.

Un espacio para recuperar la memoria urbana
La propuesta parte de la idea de que los espacios históricos no deben reducirse a simples intersecciones viales, sino convertirse en escenarios vivos de memoria colectiva y apropiación ciudadana.
José Stevenson Díaz explicó que la rehabilitación busca corregir décadas de invisibilización del lugar que, de acuerdo con las investigaciones históricas, corresponde al sitio de mayor relevancia para la génesis urbana de Barranquilla, comparable en importancia con El Chorro de Quevedo en Bogotá.
“Queremos que la Plaza de la Cruz Vieja deje de ser una intersección anónima y vuelva a ser reconocida como el espacio originario de la ciudad, un lugar para el encuentro, la enseñanza, el turismo y el disfrute social”, señaló el investigador.
El proyecto también contempla un componente social dirigido a los vendedores permanentes de la plaza, quienes recibirían capacitación en historia local y cultura ciudadana para convertirse en guías patrimoniales in situ, capaces de narrar a visitantes y residentes los hechos fundamentales del sector primigenio de Barranquilla.
Monumento central: la Cruz Josefina

El elemento más emblemático de la propuesta es la construcción de un monumento de gran formato denominado La Cruz Josefina, inspirado en las antiguas cruces doctrineras del siglo XVI asociadas a la desaparecida Capilla San Joseph de Las Barranquillas.
La estructura tendría 18 metros de altura, soportada por un pedestal de concreto arquitectónico revestido en piedra coralina. El cuerpo principal estaría construido en acero estructural bajo norma NSR-10 y recubierto con paneles vítreos laminados que formarían vitrales contemporáneos de tonos cálidos.
La propuesta se fundamenta en registros históricos que documentan la existencia de una gran cruz erigida en este mismo lugar en 1848, referencia consignada por el cronista Miguel Goenaga en Lecturas Locales, crónicas de la vieja Barranquilla.
Homenaje a las heroínas de Barranquilla
La revitalización incluirá un recorrido escultórico dedicado a ocho mujeres que participaron en los acontecimientos independentistas de la ciudad y que, según la investigación histórica, cayeron durante la Batalla de Barranquilla del 25 de abril de 1815.
Las esculturas, de tres metros de altura y elaboradas en concreto artístico, representarán a:
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María Concepción Martínez
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Úrsula Puentes
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Juliana Miranda
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Eugenia Cantillo
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María Josefa Gutiérrez
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María Josefa Cárdenas
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Benedicta Vargas
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Carmen Díaz
Las piezas se distribuirán alrededor de la plaza e integradas al tránsito peatonal, evocando un acto permanente de resistencia y convocatoria ciudadana.
Museo al aire libre y señalética inclusiva

Uno de los componentes más innovadores será la creación de un Museo al Aire Libre, conformado por placas informativas en materiales durables que narrarán los principales hitos de los 456 años de historia de la Plaza de la Cruz Vieja.
El proyecto mantendrá las placas históricas existentes en sus ubicaciones originales e incorporará nuevas piezas en mármol tipo edicto, además de una placa principal en el pedestal de la Cruz con los diez acontecimientos más relevantes del lugar.
Toda la señalización estará diseñada con criterios de accesibilidad e incluirá:
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Sistema Braille.
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Lengua de señas.
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Pictogramas universales.
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Información táctil y visual.
Paisajismo y sostenibilidad ambiental
La propuesta establece que al menos el 30 % del área intervenida deberá destinarse a zonas verdes, en cumplimiento de la normativa ambiental vigente.
El diseño paisajístico privilegiará especies nativas del bosque seco tropical como cayenas, cañaguates y cocoteros, acompañadas de sistemas sostenibles de drenaje urbano y superficies permeables.

También se contempla iluminación arquitectónica de bajo consumo energético, con faroles de estética decimonónica y luz cálida amarilla para generar una atmósfera de antigüedad, tranquilidad y confianza. La Cruz contará con iluminación ascendente azul y las esculturas con luz dirigida para reforzar la identidad visual del conjunto.
Movilidad y espacio público
La revitalización busca priorizar al peatón y promover una movilidad accesible mediante:
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ampliación de andenes,
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rutas peatonales continuas,
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integración con ciclorrutas,
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accesibilidad para personas con discapacidad física, visual y auditiva,
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conexión con transporte público accesible.
Sustento legal y patrimonial
El proyecto fue estructurado con base en la normativa colombiana de protección patrimonial y revitalización urbana, incluyendo:
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Ley 397 de 1997 (Ley General de Cultura),
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Ley 1185 de 2008,
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Ley 388 de 1997,
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Decreto 763 de 2009,
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Política Nacional de Revitalización Urbana (2018).
Los autores subrayan que la intervención corresponde a una estrategia de rehabilitación y puesta en valor, no a una transformación que altere la traza histórica del sitio.
Años de investigación y trabajo de campo

Stevenson recordó que desde 2012 se vienen realizando recorridos históricos y mediciones urbanas para documentar el verdadero alcance patrimonial de la Plaza de la Cruz Vieja.
En 2021, junto con miembros del colectivo Navegario CHB y los arquitectos Álvaro Del Castillo y Roberto Mosquera, se efectuaron mediciones comparativas con planos antiguos de Barranquilla, concluyendo que la plaza no ha perdido dimensiones en aproximadamente 150 años.
“Durante mucho tiempo este lugar fue ignorado e incluso se nos cuestionó por mostrar a los visitantes lo que llamaban la ‘cara fea’ del Centro Histórico. Hoy la plaza comienza a ser reconocida nuevamente como un espacio fundamental para entender la historia de Barranquilla”, afirmó.

Un proyecto de ciudad
Los promotores consideran que la propuesta trasciende la recuperación física de un espacio público y plantea una reflexión sobre la relación entre patrimonio, identidad y ciudadanía.
“La historia no es una moda; es el patrimonio inmaterial más importante de los pueblos. La Plaza de la Cruz Vieja debe convertirse en un lugar donde la arquitectura, el arte, la memoria y la vida cotidiana dialoguen permanentemente”, concluye el documento técnico.
La iniciativa será presentada ante entidades distritales, académicas y culturales con el propósito de impulsar su discusión pública y avanzar hacia una eventual ejecución que permita reincorporar este espacio al circuito patrimonial y turístico de Barranquilla.


