Durante la Audiencia de Reconocimiento de Verdad en Valledupar, el oficial retirado afirmó que altos mandos tenían pleno conocimiento de los asesinatos de personas inocentes presentadas como bajas en combate.
En el marco de la Audiencia de Reconocimiento de Verdad celebrada en la ciudad de Valledupar, el teniente coronel en retiro Luis Fernando Borja Aristizábal entregó un testimonio contundente sobre la ejecución sistemática de ejecuciones extrajudiciales, conocidas como ‘falsos positivos’, registradas entre 2007 y 2008 en el departamento de Córdoba.
Borja sostuvo que estas prácticas no respondían a casos aislados dentro de las Fuerzas Militares, sino a una dinámica conocida y avalada en los diferentes niveles de mando.
Los mandos señalados en la audiencia
Durante su intervención ante la magistratura y las víctimas, el oficial en retiro salpicó de manera directa a altos generales y comandantes de la época:
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General Freddy Padilla de León (excomandante general de las Fuerzas Militares): «Conocía lo que estaba pasando, conocía que estábamos asesinando gente inocente», aseveró Borja.
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General Mario Montoya Uribe (excomandante del Ejército Nacional).
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General Óscar Enrique González Peña (excomandante del Comando Conjunto Caribe I).
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General Luis Roberto Pico Hernández (excomandante de la Séptima División del Ejército).
Exigencia de «cuotas de muertos» en las brigadas
Asimismo, Borja detalló cómo los mandos regionales ejercían presión para la consecución de bajas:
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Coronel Jorge Arturo Salgado Restrepo (comandante de la Brigada 11 en Montería entre 2007 y 2008): Señalado de fijar exigencias numéricas tras su llegada a la unidad. De acuerdo con el declarante, la Fuerza de Tarea Conjunta Sucre tenía asignada una cuota de tres muertos mensuales.
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Coronel William Peña Forero (comandante de la Brigada 11 en 2007): Acusado de solicitar resultados operacionales mediante homicidios para ubicar a la unidad en los primeros lugares del escalafón militar.
«No pregunten quién dio la orden»
Al cierre de su declaración, el teniente coronel (r) reiteró que sus señalamientos buscan dejar en claro que la práctica estaba generalizada en la institución:
«Todos ellos los nombro porque esto no era una manzana podrida, no era una rueda suelta. Todos sabíamos lo que estaba pasando, absolutamente todos. Una vez le dije a unas víctimas que no pregunten quién dio la orden, pregunte quiénes sabían lo que estaba pasando», concluyó.

