Juliana Guerrero presentó su renuncia irrevocable al cargo de delegada del Presidente de la República ante el Consejo Superior Universitario de la Universidad Popular del Cesar (UPC), en medio de la investigación que adelanta la Fiscalía General de la Nación por un presunto entramado de corrupción en el que también estaría involucrada su hermana, Verónica Guerrero.
La dimisión fue comunicada mediante una carta en la que la exasesora del Ministerio del Interior explicó que su decisión responde a la necesidad de concentrar sus esfuerzos en atender los procesos judiciales que enfrenta.
«Por medio de la presente me permito presentar renuncia irrevocable (…) Esta decisión obedece, entre otros asuntos, a la determinación de destinar mi tiempo, esfuerzo y atención personal a las investigaciones que hoy cursan en mi contra y a los reiterados y constantes ataques que he recibido durante los últimos meses», señaló Guerrero en el documento.
La renuncia se produce días después de que la Fiscalía trasladara el caso a la Dirección Especializada contra la Corrupción, despacho que asumió la investigación y ordenó las primeras diligencias de policía judicial para recaudar pruebas y verificar los hechos denunciados.
Las pesquisas surgieron tras las revelaciones periodísticas sobre un presunto esquema de cobro de comisiones ilegales para gestionar proyectos ante entidades públicas. Además, la representante a la Cámara Jennifer Pedraza presentó una nueva denuncia solicitando que se investiguen posibles delitos de tráfico de influencias, concierto para delinquir, cohecho y enriquecimiento ilícito, así como la eventual participación de otros particulares y funcionarios públicos.

Hasta el momento, Juliana Guerrero no ha sido condenada ni existe una decisión judicial de fondo en su contra. Las investigaciones continúan en etapa preliminar y serán las autoridades competentes las encargadas de determinar si existen responsabilidades penales.

