Técnicos de Air-e Intervenida destaparon complejas conexiones clandestinas en el Atlántico, Magdalena y La Guajira. Negocios comerciales, carnicerías y hasta colegios están en el ojo de las autoridades.
Una sofisticada modalidad de fraude eléctrico quedó al descubierto en las últimas horas tras una ráfaga de operativos contra la defraudación de fluidos en la región Caribe.
En el municipio de Baranoa, inspectores técnicos de la empresa Air-e Intervenida desmantelaron una red subterránea utilizada para alimentar de manera ilegal a dos reconocidos billares.
Redes ‘fantasma’ bajo la tierra
El hallazgo tuvo lugar en la transversal 25 con calle 13A, en pleno barrio 20 de Julio de Baranoa. Según el informe oficial, los propietarios de los establecimientos habrían instalado acometidas subterráneas altamente antitécnicas para eludir el sistema de medición y no registrar el consumo real de los aires acondicionados y equipos del lugar.
Pero Baranoa no fue el único punto. En Barranquilla, las cuadrillas detectaron una alteración fraudulenta en el medidor de una estanquillo y expendio de bebidas alcohólicas ubicado en la carrera 21B con calle 57, en el barrio El Carmen.

La ‘epidemia’ del robo de energía en Magdalena y La Guajira
La ofensiva técnica de la compañía se extendió a otros departamentos del Caribe donde la manipulación de medidores sigue siendo una constante:
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Magdalena: En el municipio de Ciénaga, se detectaron irregularidades graves en el equipo de medida de un colegio (carrera 15 con calle 1). Por su parte, en Santa Marta fue sorprendida una licorera con conexión directa ‘por fuera’ del contador, mientras que en Plato una carnicería del barrio El Progreso también alteraba el servicio.
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La Guajira: En Maicao, un reconocido almacén comercial de la calle 12 operaba con una acometida ilegal. En Fonseca, una vivienda del barrio Primero de Julio tenía el medidor completamente adulterado.
Riesgo de tragedia y sanciones penales
Desde la gerencia de Air-e Intervenida advirtieron que este tipo de «caletas» e intervenciones artesanales representan un peligro inminente de cortocircuitos o incendios, además de deteriorar la calidad del flujo eléctrico para los usuarios que pagan puntualmente su factura.
Las autoridades recordaron que el hurto de energía es un delito tipificado en el Código Penal colombiano como Defraudación de Fluidos, el cual contempla penas de cárcel y multas millonarias para los responsables.

