Presunta negligencia e intento de soborno: las graves denuncias tras la muerte de Sara Echeverría en una clínica del norte de Barranquilla

Un sueño que culminó en tragedia familiar

Lo que fue planificado durante meses como una meta personal para transformar su vida, terminó en un desenlace fatal para la familia Hernández Echeverría. Sara Milena Echeverría, una mujer de 30 años, madre de dos menores de edad y residente en el barrio El Manantial del municipio de Soledad, falleció en las instalaciones de la Clínica Diamanti, ubicada en el norte de Barranquilla, tras someterse a una intervención quirúrgica estética múltiple.

En medio del luto, su esposo, Carlos Hernández, rompió el silencio para exigir justicia y exponer presuntas irregularidades administrativas, médicas e intentos de encubrimiento por parte del personal del centro asistencial.

La preparación previa y los cobros del procedimiento

De acuerdo con las declaraciones de Hernández, su esposa se sometió a una estricta disciplina física antes de ingresar al quirófano, logrando reducir 31 kilos mediante entrenamiento físico y valoración médica. Tras el proceso de acondicionamiento, el cirujano Carlos Espinosa otorgó el aval para llevar a cabo la operación.

El costo total del paquete quirúrgico superó los 65 millones de pesos, los cuales incluyeron intervenciones múltiples y rubros adicionales:

  • Procedimiento quirúrgico principal: Abdominoplastia, lipotransferencia y realce mamario.

  • Corrección de hernia: $2.000.000 COP.

  • Bomba de control de dolor: $2.500.000 COP.

  • Póliza / Seguro de atención en UCI: $800.000 COP.

Cronología de una emergencia quirúrgica

El relato de Carlos Hernández detalla una cadena de eventos acelerada y sin claridad médica durante la mañana de la intervención:

Cronología de los hechos:
├── 10:45 a. m. ── Ingreso de Sara Echeverría al quirófano en óptimas condiciones de salud.
├── 12:00 m.   ── Personal médico informa al esposo sobre una complicación en el procedimiento.
├── 01:15 p. m. ── Confirmación oficial del fallecimiento de la paciente.
└── Posterior  ── El esposo ingresa a la sala y halla a la mujer sin signos vitales y pálida.

«Llegamos caminando, en buena salud. A mi esposa le rompieron el corazón cuando la estaban lipando. Cuando entré a verla ya estaba pálida, blanca. Ellos saben que mataron a mi esposa», denunció Hernández entre lágrimas.

«Ofrecieron devolvernos la plata y que no lleváramos el cuerpo a Medicina Legal»

Una de las aseveraciones más graves formuladas por el cónyuge de la víctima radica en el presunto intento de negociación por parte de empleados o allegados al centro médico para evitar el trámite autópsico oficial.

Según Hernández, tras confirmarse el deceso, no recibió explicaciones directas ni del médico tratante ni de la administración del establecimiento. En su lugar, le habrían planteado un acuerdo económico:

«Ellos me dijeron que como no habían terminado la cirugía, que me la acercara al doctor para que me devolviera el dinero y que no llevara a mi esposa a Medicina Legal, porque ellos saben lo que estaban haciendo. El dinero a mí no me importa, quiero claridad sobre lo que pasó», enfatizó.

Adicionalmente, el denunciante cuestionó la capacidad operativa del lugar, señalando que, pese a cobrar un rubro por cobertura de Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), el establecimiento no contaba con la infraestructura para maniobrar una complicación de tal magnitud.

La postura de la Clínica Diamanti

Frente al escándalo y las acusaciones formuladas, la Clínica Diamanti hizo público un comunicado oficial en el que argumenta que el deceso respondió a un paro cardiorrespiratorio sobrevenido en medio de los riesgos propios de la cirugía:

  • Riesgos inherentes: La institución sostuvo que todo acto médico o quirúrgico entraña «riesgos intrínsecos e imprevisibles» que pueden derivar en fatalidades, aun cumpliendo los protocolos.

  • Cooperación judicial: La clínica aseguró que pondrá a disposición de los entes de control y de la Fiscalía General de la Nación toda la información técnica, expedientes clínicos e informes requeridos para esclarecer las causas exactas de la muerte.

Huérfanos y llamado a la prudencia

Sara Milena Echeverría deja dos hijos: un niño de 7 años y una adolescente de 12. Mientras las autoridades de salud del departamento y la Fiscalía avanzan en los peritajes forenses para determinar las causas del deceso y la posible responsabilidad penal o administrativa de los profesionales involucrados, Carlos Hernández envió un mensaje de alerta a la ciudadanía:

«Todos nos queremos ver bien en algún momento de nuestras vidas, pero hay que investigar a los médicos y las clínicas. Jugaron con nuestra suerte y acabaron con el pilar de nuestra familia».

Economía y Finanzas

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