¿El fin de la era Uribe? La jugada del «sanedrín» de De la Espriella que dejó al Centro Democrático sin la Presidencia del Senado

El idilio político entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el mandatario electo Abelardo De La Espriella acaba de romperse antes de que se posesione el nuevo gobierno. En una jugada de alta costura política —y para muchos, una traición directa— el llamado «sanedrín» de De la Espriella le propinó una humillante derrota al Centro Democrático, arrebatándole la Presidencia del Senado que, por derecho propio y tradición legislativa, le correspondía al uribismo.

El acuerdo informal que tradicionalmente entrega la cabeza del Congreso al partido mayoritario de la coalición de gobierno se fue a la basura en una reunión privada a altas horas de la noche en el Hotel Hyatt. El elegido del nuevo gobierno no será el uribista Honorio Henríquez, sino el guajiro Alfredo Deluque, ficha del Partido de la U.

La matemática del desprecio: El uribismo, relegado

Desde la entrada en vigencia de la Ley de Bancadas en 2006, las presidencias del Congreso se han repartido con un criterio aritmético y de peso político. Bajo esa lógica, el Centro Democrático debía asumir el control el 20 de julio. Sin embargo, el «sanedrín» del presidente electo prefirió premiar a una bancada minoritaria.

Partido Político Senadores electos ¿Tiene el respaldo del Gobierno electo? Destino en la Presidencia del Senado
Centro Democrático 17 No (Vetado por el círculo de De la Espriella) Derrotado (Se queda sin la presidencia)
Partido de la U 8 Sí (Respaldado por Rodrigo Lara y Carlos Suárez) Ganador (Alfredo Deluque será presidente)

Esta alteración de las cargas no es un simple capricho de distribución de oficinas; es un mensaje político contundente: el gobierno de Abelardo De La Espriella no quiere estar bajo la sombra ni el chantaje legislativo de Álvaro Uribe.

Carlos Suárez: El estratega de la discordia y la vieja herida de Uribe

En las filas del uribismo la indignación tiene nombre y apellido: Carlos Suárez, el poderoso estratega de comunicaciones de De la Espriella y arquitecto de su victoria.

La enemistad entre Uribe y Suárez no es nueva y roza lo personal. El expresidente no le perdona a Suárez su pasado como abogado y apoderado del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso. Uribe lo acusa directamente de haber sido el facilitador de las polémicas visitas de Iván Cepeda y Piedad Córdoba a cárceles de Estados Unidos para conseguir testimonios en su contra.

La paradoja del poder: De la Espriella, quien inició su carrera pública alabando a Álvaro Uribe como «el colombiano más importante de todos los tiempos», hoy parece cómodo permitiendo que su círculo cercano desmonte el poder del expresidente.

¿Gobernabilidad o fractura temprana?

A diferencia de lo ocurrido hace cuatro años, cuando Roy Barreras logró cohesionar una aplanadora legislativa para el gobierno entrante de la época, esta jugada nace dividiendo a la propia base que eligió a De la Espriella.

Al maltratar al Centro Democrático —el accionista mayoritario de su coalición—, el nuevo gobierno arriesga la gobernabilidad antes de empezar. El «sanedrín» ha demostrado que prefiere el pragmatismo transaccional con partidos como La U y el Conservatismo antes que someterse a las directrices de El Ubérrimo. Álvaro Uribe, el indiscutible jefe de la derecha colombiana durante el último cuarto de siglo, se enfrenta ahora al escenario más amargo: ser desplazado por sus propios herederos políticos.

Economía y Finanzas

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