🔴🚨 El presidente electo, Abelardo de la Espriella, confirmó que se posesionará en una guarnición militar del sur del país.
Durante el anuncio, también invitó a su ceremonia de posesión, el próximo 7 de agosto, a Luis Felipe Yagüe, el vendedor ambulante de Florencia (Caquetá)… pic.twitter.com/cFwE2VoTsh
— EL TIEMPO (@ELTIEMPO) July 14, 2026
A pocas semanas del relevo presidencial, la tensión política en el país alcanza su punto máximo. El mandatario electo, Abelardo De La Espriella, reafirmó su polémica decisión de asumir el cargo el próximo 7 de agosto desde una guarnición militar en el sur del territorio nacional. La declaración se da como un desafío directo a las órdenes del presidente saliente, Gustavo Petro, quien prohibió tajantemente el uso de recintos castrenses para dicho fin.
Un pulso por el control de los cuarteles
La controversia escaló luego de que el presidente saliente, Gustavo Petro, utilizara sus redes sociales para emitir una orden estricta en su calidad de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas:
«En servicio de mis facultades constitucionales y legales, ordeno que ningún establecimiento militar sirva para una posesión de un presidente de la República de Colombia», manifestó Petro a través de la plataforma X.
Pese a este blindaje institucional, De La Espriella —quien se alzó con la victoria en las urnas el pasado 21 de junio— dio la certeza de que su hoja de ruta no cambiará. Aunque evitó precisar el departamento exacto, confirmó que el acto se llevará a cabo en el sur del país. Según el mandatario electo, este formato busca rendir un «homenaje solemne a los héroes de la patria» y a los uniformados que custodian la institucionalidad.
El llamado al nuevo Congreso
Para destrabar el choque de poderes, De La Espriella movió su estrategia hacia el legislativo. Hizo una solicitud «directa y patriótica» a los senadores y representantes que se instalan este 20 de julio para que emitan la autorización legal que viabilice su investidura en la base militar.
En su mensaje a los parlamentarios, el presidente electo los instó a interpretar el mandato popular sin recurrir a «negociaciones bajo la mesa», invitándolos a respaldar lo que denominó la construcción de una «patria milagro», libre de politiquería. El balón queda ahora en la cancha del Congreso, que deberá decidir de qué lado se inclina en este inédito choque de trenes antes del 7 de agosto.

