La sevicia criminal volvió a manifestarse de forma macabra en el área metropolitana de Barranquilla. Lo que comenzó como una aparente retención ilegal terminó en una tragedia que hoy conmociona al municipio de Malambo: Ulfran Sánchez Moreno, un humilde comerciante de plátanos de 35 años, fue hallado sin vida, atado de pies y manos, tras morir por asfixia en el interior de una vivienda en ruinas del barrio Mesolandia.
En el mismo escenario de terror se encontraba su hijastro, Dairo Andrés Parejo Torres, quien en un acto de supervivencia extrema logró zafarse de sus captores, escapar del inmueble y correr desesperado por las calles del sector para alertar a las patrullas de la Policía. Su huida evitó que los criminales perpetraran un doble homicidio.
Reconstrucción de una tarde de espanto
El violento episodio, que apenas empieza a ser esclarecido por los cuerpos de inteligencia, se registró el pasado lunes. Con engaños o bajo amenazas de muerte, Sánchez Moreno y su hijastro fueron conducidos hasta una propiedad abandonada, utilizada frecuentemente por la delincuencia común de la zona como «zona de descarte» o sitio de torturas.
Una vez allí, los agresores procedieron a someterlos. Según el dictamen preliminar de los peritos forestales, Ulfran Sánchez fue inmovilizado completamente y, posteriormente, sometido a un mecanismo de asfixia mecánica que le segó la vida en cuestión de minutos.
Cronología de la tragedia en Malambo:
[Retención] ──► Conducción a vivienda abandonada en Mesolandia
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[Sometimiento] ──► Víctimas son amarradas por los agresores
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[Desenlace] ──► Ulfran Sánchez es asfixiado | Su hijastro logra romper amarras y huye
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[Alerta] ──► Cuadrante de la Policía llega al sitio tras denuncia del sobreviviente
El dolor de una familia y el clamor de justicia
En las afueras de la sede de Medicina Legal, los rostros de los familiares reflejaban el desespero y la incredulidad ante lo sucedido. Un pariente cercano a las víctimas relató el infierno que atraviesan desde que recibieron la noticia y describió a Ulfran como un hombre trabajador que se ganaba el sustento diario recorriendo las calles.
Exigencia a las autoridades: “Pedimos que esto no quede en la impunidad. Él era un vendedor de plátanos, un hombre de bien. Queremos que la Policía y la Fiscalía avancen con celeridad, que busquen las cámaras y que den con los responsables de esta monstruosidad”, manifestó con profunda impotencia el familiar.
Los organismos judiciales del Atlántico asumieron de manera inmediata las carpetas de investigación. El testimonio de Dairo Andrés Parejo, el hijastro sobreviviente, se ha convertido en la pieza clave para la Policía Metropolitana con el fin de retratar los rostros de los homicidas, establecer los móviles de este atroz crimen y capturar a la estructura delincuencial que opera detrás de este método de ejecución en Mesolandia.

