La naturaleza golpeó con furia la tarde de este jueves al corregimiento de La Loma, en el departamento del Cesar. Un repentino e intenso vendaval, que llegó acompañado de un fuerte aguacero hacia las 4:00 p. m., sembró el pánico entre los habitantes y dejó a su paso un rastro de destrucción que aún está por cuantificar.
Minutos de terror y destrucción
Lo que comenzó como una tarde lluviosa se transformó rápidamente en una emergencia. Los fuertes vientos, que se prolongaron por varios minutos, levantaron láminas de zinc, derribaron árboles y causaron estragos estructurales en múltiples hogares.
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El saldo inicial: Decenas de viviendas resultaron afectadas, muchas de ellas perdiendo sus techos por completo y quedando a merced del agua.
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La respuesta oficial: Hasta el momento, reina el silencio. Ninguna autoridad departamental ni municipal se ha pronunciado de manera oficial sobre la magnitud de la emergencia.
El clamor de un pueblo desprotegido

Ante la ausencia de los entes gubernamentales, son los mismos vecinos quienes se han organizado para remover escombros y auxiliar a las familias que lo perdieron todo en cuestión de minutos. La comunidad hace un llamado desesperado a los organismos de socorro (Defensa Civil, Bomberos y Gestión del Riesgo) para que hagan presencia inmediata en la zona.
«Necesitamos que vengan ya. Hay niños y ancianos que se quedaron sin un techo donde pasar la noche y el agua dañó sus pocas pertenencias», manifestó un habitante del sector a través de redes sociales.
A través de videos y fotografías compartidas por los propios afectados, se evidencia la crudeza de un fenómeno que hoy tiene a La Loma bajo la incertidumbre y esperando una mano amiga del Gobierno.

