El fuerte rumor de su nombramiento en el gabinete de Abelardo de la Espriella enciende las alarmas políticas: ¿Se avecina la toma definitiva del negocio aeroportuario y los sistemas masivos por parte del clan de Barranquilla?
Por: Unidad de Análisis Político PLV
A medida que avanza el empalme de cara a la posesión presidencial del próximo 7 de agosto, los pasillos del poder en Bogotá y el Caribe no hablan de otra cosa. El nombre de la exgobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, suena con la fuerza de una casi certeza para asumir el codiciado Ministerio de Transporte.
Si bien desde el movimiento Defensores de la Patria se justifica su perfil por su probada capacidad gerencial y su experiencia previa en el sector público, en los mentideros políticos la lectura es mucho más profunda. La llegada de Noguera no sería un nombramiento técnico aislado; representaría el desembarco oficial de la Casa Char en la billetera de infraestructura más grande del país.
El sonajero ministerial: ¿Será Elsa Noguera la nueva ministra de Transporte de De la Espriella?
Ante este escenario, analistas y sectores de oposición ya empiezan a formular las preguntas que marcarán el debate nacional:
El Aeropuerto Ernesto Cortissoz: ¿Concesión a la medida?
El aeropuerto que sirve a Barranquilla lleva años sumido en una crisis de infraestructura y en un limbo jurídico tras la liquidación del anterior operador. Con una ficha de absoluta confianza del «Charismo» manejando la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) desde el Ministerio:
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¿Se garantizará una licitación transparente y abierta a firmas internacionales, o los pliegos de condiciones se estructurarán para beneficiar al blindado conglomerado empresarial de la región Caribe?
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¿Es el Ernesto Cortissoz el primer gran trofeo que el clan de Barranquilla buscará reclamar a cambio de su respaldo político en el nuevo gobierno?
Transmetro y el multimillonario negocio del transporte masivo
Los sistemas de transporte público masivo en Colombia mueven billones de pesos anualmente en subsidios y operación. En el caso local, Transmetro atraviesa una asfixia financiera crónica que requiere con urgencia el salvavidas financiero de la Nación.
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¿Se utilizará el Ministerio de Transporte como una caja de herramientas para rescatar financieramente los errores de planeación del sistema masivo de Barranquilla con el dinero de todos los colombianos?
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¿Quiénes se quedarán con las jugosas concesiones del recaudo, la renovación de flotas hacia buses eléctricos y el control de las rutas para los próximos 20 años?
¿Una cartera para el país o un fortín para la región?
El reto del Ministerio de Transporte es monumental: destrabar las vías 4G y 5G, reactivar los peajes y garantizar la navegabilidad del Río Magdalena. Sin embargo, la sombra de la centralización del poder económico genera suspicacias.
¿Podrá Elsa Noguera gobernar con una visión de conectividad nacional, o sus prioridades estarán condicionadas por la agenda de expansión política de la casa que la vio nacer públicamente?
El hermetismo en el equipo de empalme que coordina el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, se mantiene. Pero en las calles y los despachos del Caribe, la moneda ya está en el aire: ¿Será el Ministerio de Transporte el trampolín para consolidar al clan Char como los dueños absolutos de la infraestructura en Colombia? Las próximas semanas darán la respuesta.

