Los ecos de la guerra urbana que azota al municipio de Soledad volvieron a resonar con fuerza la noche de este martes. En las calles del barrio Ciudadela Metropolitana, la vida de un joven de 21 años fue segada en un ataque sicarial que, más allá de la tragedia familiar, enciende las alarmas de las autoridades por el trasfondo que rodea el crimen.
La víctima, identificada como Javier Andrés Fernández, se ganaba la vida como domiciliario y residía en el vecino sector de Villa del Rey. Sin embargo, su destino final estaba marcado para esa noche en una de las esquinas de la Ciudadela.
Una ejecución sobre ruedas
El reloj marcaba las últimas horas de la noche cuando Fernández se movilizaba a bordo de su motocicleta. El joven fue alcanzado por dos sujetos que se desplazaban en un vehículo similar.
La frialdad de los homicidas quedó en evidencia: sin bajar de la moto y con una precisión milimétrica, el parrillero desenfundó un arma y disparó a quemarropa. Fueron al menos cuatro impactos de bala los que recibió el domiciliario, quien se desplomó sin vida sobre el pavimento de manera instantánea, mientras sus verdugos se perdían entre las sombras del sector.
El pasado judicial y la sombra de los panfletos
Al llegar al lugar de los hechos para realizar el levantamiento del cadáver, los peritos judiciales de la Policía Metropolitana comenzaron a armar el rompecabezas del crimen. Al verificar los documentos de la víctima, el sistema arrojó información que redireccionó de inmediato las hipótesis del homicidio.
El expediente de la víctima: A pesar de su corta edad, Javier Andrés Fernández registraba dos anotaciones judiciales vigentes por los presuntos delitos de:
Tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
Fabricación, tráfico o porte de armas de fuego.
Este historial delictivo ha llevado a los investigadores a considerar el ajuste de cuentas como el móvil principal del asesinato. Las autoridades intentan establecer si el joven mantenía nexos activos con alguna de las estructuras delincuenciales que se disputan el control de las rentas criminales y el microtráfico en el municipio.
Un sector bajo amenaza
Este nuevo hecho de sangre no ocurre de forma aislada. La Policía reconoció que el barrio Ciudadela Metropolitana y sus alrededores se encuentran bajo máxima vigilancia debido a la reciente circulación de un panfleto amenazante atribuido a una estructura criminal de la zona, el cual declaraba un «objetivo militar» contra ciertas personas del sector.
Las investigaciones continúan para determinar si el nombre de Fernández estaba ligado a las sentencias de muerte dictadas en ese pasquín.

