Entre el uniforme y los cuadernos
Por: Emilio Gutiérrez Yance
A sus 19 años, Cristian Zúñiga Vivero tiene claro que las oportunidades llegan para quienes están dispuestos a aprovecharlas. Nació y creció en Cartagena, en el barrio Olaya Herrera, sector 11 de Noviembre, donde aprendió desde pequeño el valor del trabajo honesto y la perseverancia.
Antes de vestir el uniforme de la Policía Nacional como auxiliar de policía, laboraba en una floristería. Allí fortaleció valores como la disciplina, la responsabilidad y el compromiso, principios que hoy aplica en cada una de sus funciones al servicio de la comunidad.
Su madre también trabaja en una floristería y su padre es maestro de obra. Gracias a su ejemplo, comprendió desde temprana edad que el esfuerzo diario es la base para alcanzar las metas y construir un mejor porvenir.
Cuando llegó el momento de prestar el servicio militar en la Policía Nacional, Cristian vio mucho más que una obligación. Para él, representó una puerta abierta hacia nuevas posibilidades. “Lo vi como un motivo de oportunidades”, recuerda al hablar de sus primeros días en la institución.
Con el paso de los meses, esa decisión se convirtió en una experiencia enriquecedora. “Ha sido excelente porque he aprendido mucho”, afirma. El servicio le ha permitido fortalecer sus conocimientos, crecer como persona y proyectar nuevos objetivos para su vida.
Uno de los momentos más significativos durante su permanencia en la institución fue recibir la oportunidad de culminar sus estudios de bachillerato gracias al Plan Dignidad. Actualmente cursa sus estudios en la Institución Educativa Soledad Román de Núñez, una oportunidad que asumió con entusiasmo y determinación.
“Sentí satisfacción al ver que podía superarme”, expresa. Para él, obtener el título de bachiller representa mucho más que un logro académico; significa contar con una herramienta fundamental para abrir nuevas puertas y avanzar hacia sus sueños.
Compaginar las responsabilidades del servicio con las actividades escolares no siempre resulta sencillo. Sin embargo, Cristian ha sabido organizar su tiempo. Durante las mañanas cumple con sus labores como auxiliar de policía y aprovecha las horas del almuerzo para adelantar tareas y trabajos académicos.
Asiste de manera presencial a clases de lunes a viernes, entre las 6:30 y las 9:30 de la noche. Aunque las jornadas suelen ser exigentes, asegura que cada sacrificio vale la pena cuando se tiene claro el propósito que se quiere alcanzar.
A lo largo de este proceso también ha encontrado respaldo entre sus compañeros y superiores. “He recibido mucho apoyo porque cuando tengo alguna inquietud ellos me ayudan”, comenta agradecido, destacando el acompañamiento que ha recibido para continuar avanzando en su formación.
Cristian sabe que este es apenas el comienzo de un proyecto de vida más grande. Sueña con continuar en la Policía Nacional y seguir construyendo un futuro lleno de oportunidades. “Sí quiero seguir porque quiero salir adelante y ayudar a mi familia”, afirma con convicción. Su historia demuestra que detrás de cada uniforme hay sueños, sacrificios y jóvenes que encuentran en la educación una oportunidad para transformar su realidad.
«En la Policía Nacional creemos que la educación es una herramienta fundamental para dignificar la vida de nuestros hombres y mujeres. Historias como la de Cristian reflejan que, cuando existen oportunidades y voluntad, es posible construir un mejor futuro para servir con mayor compromiso a la comunidad y a sus familias», señaló el coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante del Departamento de Policía Bolívar.








