“Transformers”: los vehículos artesanales que ruedan sin control en el suroriente de Barranquilla y encienden alarmas de seguridad

En las calles del suroriente de Barranquilla, especialmente en sectores donde el transporte público es limitado, circula un fenómeno que cada vez genera más debate: los llamados “transformers”, vehículos artesanales adaptados con motores de motocicleta que operan sin regulación clara y con serias dudas sobre su legalidad y seguridad.

Estos medios de transporte, que comenzaron como triciclos de tracción humana, han evolucionado en los últimos años hacia estructuras más complejas, incorporando motores, tanques de gasolina, aceleradores de motocicleta y sistemas improvisados de dirección y frenado. Según denuncias ciudadanas, algunos incluso habrían sido ensamblados con partes de motocicletas reportadas como hurtadas.

De solución de transporte a riesgo en las vías

Aunque para muchos habitantes representan una alternativa económica ante la falta de cobertura del transporte tradicional, expertos en movilidad advierten que su circulación constituye un riesgo creciente en las vías urbanas.

El ingeniero y especialista en movilidad Isidro Ruiz Estrada explicó que estos vehículos no cumplen estándares básicos de seguridad:

“Son estructuras que no fueron diseñadas para soportar motores. No tienen estabilidad, ni sistemas de frenado adecuados, ni condiciones técnicas para circular junto a vehículos de mayor tamaño. Se trata de adaptaciones que ponen en riesgo a los ocupantes y a los demás actores viales”, señaló.

De acuerdo con observaciones en terreno, estos vehículos circulan con normalidad por corredores como la calle 30, la calle 17, el corredor portuario, Zona Franca, Simón Bolívar y sectores de Soledad, compartiendo espacio con buses, camiones y motocicletas.

¿Vehículos legales o no homologados?

Una de las principales inquietudes gira en torno a su estatus legal. Hasta el momento, no existe un registro claro que los incluya dentro de las categorías vehiculares autorizadas en Colombia.

De acuerdo con expertos, estos “transformers” no cuentan con homologación del Ministerio de Transporte ni del Ministerio de Industria y Comercio, entidades responsables de autorizar la fabricación o importación de vehículos en el país.

Esto implica que no cumplen con una ficha técnica oficial ni con estándares de seguridad exigidos para circular legalmente.

Sospechas de piezas robadas y comercio informal

Otra preocupación que rodea este fenómeno es el posible uso de motores provenientes de motocicletas hurtadas. Según denuncias, estos componentes serían adquiridos en el mercado informal para el ensamblaje de los vehículos.

En Barranquilla, las autoridades han reportado una reducción en el hurto de motocicletas durante el primer trimestre de 2026, con 172 casos, pero la preocupación persiste debido a su posible destino en el desarme y reventa de piezas.

Algunos testimonios indican que el costo de construcción de un “transformer” puede rondar el millón de pesos, sumando motor y estructura, lo que ha incentivado su fabricación artesanal en varios sectores.

Regulación dispersa y sin control claro

El vacío normativo deja varias responsabilidades en distintas entidades. Según expertos, el control debería ser compartido entre:

  • Policía Nacional, encargada de investigar el hurto de motocicletas.
  • Ministerio de Transporte, responsable de la regulación vehicular.
  • Ministerio de Industria y Comercio, encargado de la homologación.
  • Autoridades de tránsito distritales, que deben controlar su circulación.

Sin embargo, en la práctica, estos vehículos continúan operando en las vías sin mayores restricciones visibles.

Entre necesidad y riesgo

Pese a las alertas, en barrios del suroriente los “transformers” siguen cumpliendo una función social: movilizar personas en zonas donde el transporte público no llega con frecuencia.

Para muchos usuarios, representan una solución económica y accesible. No obstante, expertos insisten en que la falta de regulación, sumada a sus condiciones técnicas precarias, los convierte en un factor de riesgo latente en la movilidad urbana.

El debate sigue abierto: ¿deben ser formalizados como alternativa de transporte o prohibidos por su peligrosidad? Por ahora, los “transformers” continúan rodando entre la necesidad y la ilegalidad en las calles de Barranquilla.

Economía y Finanzas

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