La reciente petición de la Alcaldía de Barranquilla al Gobierno Nacional para mejorar la infraestructura del aeropuerto internacional Ernesto Cortissoz, ubicado en Soledad, ha sido bien recibida por distintos sectores, considerando la necesidad de superar años de desidia, negligencia y administración ineficiente que han afectado la operación del principal terminal aéreo del Caribe colombiano.
Sin embargo, expertos y líderes locales coinciden en que la mejora de infraestructura no debe limitarse únicamente a “poner bonito y funcional al aeropuerto”, sino que debe inscribirse en una visión mucho más ambiciosa: la construcción de un Aerotrópolis, concepto popularizado por el investigador John D. Kasarda, que plantea transformar el aeropuerto en un catalizador de desarrollo urbano, empresarial, logístico, turístico y social.
Ejemplos internacionales como Incheon (Corea del Sur), Schiphol (Ámsterdam) y Dubai International muestran cómo un aeropuerto puede convertirse en un polo económico y turístico, generando conectividad global y atrayendo inversión estratégica.
Para Barranquilla, un proyecto de Aerotrópolis implicaría:
- Reubicar a los habitantes de los barrios de invasión cercanos al aeropuerto.
- Consolidar una zona franca aeroportuaria.
- Desarrollar un centro de mantenimiento, reparación y revisión aeronáutica.
- Recuperar y potenciar la operación de carga aérea.
- Implementar un hub de conectividad nacional e internacional.
- Construir áreas hoteleras, residenciales, zonas comerciales, centros de convenciones, parques logísticos, espacios culturales y gastronómicos, y zonas de esparcimiento.
La justificación para un proyecto de esta magnitud es clara: Barranquilla es cuna de la aviación comercial en América, ocupa una posición estratégica en el Caribe y América Latina, posee puerto marítimo y fluvial, y se encuentra a dos horas de vuelo de México y Estados Unidos, con un mercado combinado de casi 500 millones de consumidores.
Además, la ciudad ha sido reconocida por el Financial Times como una de las cuatro “Ciudades Prósperas” de Latinoamérica y ha recibido el título de Mejor Destino Creativo 2024, posicionándola como un centro atractivo para turismo, negocios e inversión.
Para materializar esta visión, la gobernación del Atlántico y las alcaldías de Barranquilla y Soledad, junto con empresarios, academia y la entidad ProBarranquilla, deberán trabajar de manera coordinada para atraer inversionistas, bancos, aerolíneas y operadores nacionales e internacionales que respalden el proyecto.
El Aerotrópolis de Barranquilla no solo sería una mejora en infraestructura, sino una oportunidad histórica para consolidar a la ciudad como un referente regional en conectividad, comercio y turismo global.

