El Gobierno Nacional de Colombia anunció la eliminación del subsidio al diésel destinado a quemadores industriales, con el objetivo de proteger la sostenibilidad del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles.
La decisión se tomó tras evidenciar un crecimiento inusual en el consumo de este combustible. Según análisis técnicos, el uso de diésel para fines industriales pasó de un promedio mensual de 806.000 galones en 2023 a más de 8,2 millones de galones en 2024, lo que encendió las alertas sobre un posible uso ineficiente o desviado del subsidio.
Este incremento ha generado una fuerte presión sobre las finanzas públicas, con un impacto cercano a los 131 mil millones de pesos solo entre enero y abril de 2025.
Desde el Gobierno se explicó que la medida busca frenar el desbalance del fondo y garantizar su sostenibilidad en el tiempo, en medio de las crecientes dificultades fiscales que enfrenta el país.
La eliminación del subsidio podría tener efectos directos en los costos operativos de algunas industrias, aunque el Ejecutivo insiste en que es una decisión necesaria para evitar un mayor deterioro de las cuentas públicas y asegurar la estabilidad del sistema de precios de los combustibles.



