La reciente captura de alias Cucaracho, señalado como hombre de confianza de alias Niño Guerrero, máximo cabecilla del Tren de Aragua, dejó al descubierto la existencia de un nuevo grupo criminal que estaría operando en el país: las llamadas disidencias o células “anti-Tren”.
Según fuentes del Gaula de la Policía Nacional de Colombia, estas estructuras estarían integradas por antiguos miembros o aliados de la organización, ahora enfrentados por el control de rentas ilegales.
Operan en varias ciudades
De acuerdo con la información conocida por las autoridades, las denominadas disidencias del Tren de Aragua tendrían presencia en ciudades principales como Bogotá, Medellín, la región Caribe y zonas del sur del país.
Un investigador del Gaula explicó que estas células estarían involucradas en homicidios selectivos, principalmente contra ciudadanos venezolanos, en medio de disputas internas por el control criminal. El fenómeno, señalaron, guarda similitudes con fracturas ocurridas en otras estructuras armadas ilegales que terminaron enfrentándose entre sí.
Las investigaciones preliminares indican que estas facciones se autodenominan “anti-Tren” y tendrían como objetivo atacar a antiguos jefes o socios vinculados a economías ilícitas.


La captura de alias Cucaracho
Alias Cucaracho fue detenido recientemente en Santa Marta, donde, según las autoridades, llevaba una vida ostentosa y se presentaba como ganadero. La operación fue liderada por el Gaula bajo la dirección del coronel Édgar Andrés Correa.
Según la Policía, el capturado tendría más de siete años de trayectoria criminal y era el encargado de coordinar envíos de droga a través de narcolanchas desde Colombia y Venezuela hacia Centroamérica, Estados Unidos y Europa. Además, habría manejado cobros extorsivos y secuestros en la región Caribe, así como operaciones de lavado de activos.
Las autoridades indicaron que su ubicación fue posible gracias a información suministrada por fuentes humanas.
Investigación en curso
El surgimiento de estas disidencias ha generado preocupación en los organismos de seguridad, que ahora buscan determinar el alcance real de la fragmentación del Tren de Aragua en territorio colombiano y el impacto que podría tener en el aumento de homicidios recientes.
Desde la Policía señalaron que continuarán las operaciones coordinadas con aliados internacionales para evitar que el país se convierta en refugio de estructuras criminales transnacionales y para contener la expansión de estas nuevas células armadas.

