La noche del sábado no terminó igual para el barrio Normandía, en Soledad. El sonido de una motocicleta y varios disparos quebró la calma y dejó una escena que ya se repite demasiado: un adolescente muerto en la calle y otro herido dentro de su propia casa, alcanzado por una bala que no tenía destinatario.
La víctima fatal, un menor de 16 años, caminaba por una de las vías del sector cuando fue interceptado por hombres armados que se movilizaban en motocicleta. Sin mediar palabra, le dispararon en repetidas ocasiones y huyeron del lugar. El joven quedó tendido en el pavimento, sin signos vitales.

Pero la violencia no se detuvo allí. Uno de los proyectiles atravesó paredes invisibles y terminó impactando a otro adolescente que se encontraba dentro de su vivienda. Fue una bala perdida, de esas que no buscan nombre, pero siempre lo encuentran. Sus familiares lo auxiliaron de inmediato y lo trasladaron a un centro asistencial, donde permanece bajo observación médica.
Según relataron los familiares del menor asesinado a las autoridades, el joven habría recibido amenazas previas por parte de dos personas que residirían en el sector de Villa Rosa, un dato que ahora hace parte de la investigación judicial.
Mientras avanzan las indagaciones, Normandía vuelve al silencio forzado de después de los disparos. Un adolescente muerto, otro herido y una comunidad que suma un nuevo episodio a la larga lista de violencias que siguen cobrando vidas jóvenes en Soledad.

