En plena víspera de Navidad, el Instituto Nacional de Vías (Invías) firmó un contrato por $163.000 millones para la reconstrucción de un tramo de la Transversal del Carare, vía estratégica que conecta el sur de Santander con el Magdalena Medio. Con la interventoría, el proyecto asciende a casi $180.000 millones.
El proceso, amparado en la figura de urgencia manifiesta, se ejecutó en menos de 13 días, generando cuestionamientos por la rapidez de su estructuración y por la limitada publicidad de la convocatoria. La adjudicación fue para la Unión Temporal Transversal del Carare, integrada por las empresas Infraestructuras Viales y Equipos y Triturados, vinculadas al empresario Pedro Contecha, reconocido contratista del sector y quien prestó una aeronave privada a Gustavo Petro durante la campaña presidencial de 2022.
El proceso incluyó invitación a tres compañías —Latinco S.A., Explanan S.A.S. y Equipos y Triturados— con plazos muy ajustados para presentar ofertas. La Unión Temporal Transversal del Carare resultó adjudicataria al presentar la propuesta de menor cuantía, apenas 400 a 600 millones de pesos por debajo de sus competidores.
Algunos expertos expresan preocupación porque varias de las empresas participantes se encuentran en reorganización empresarial y tienen pasivos millonarios que superarían los 200.000 y 370.000 millones de pesos. Además, estas compañías asociadas a Contecha acumulan cerca de $350.000 millones en contratación estatal durante la actual administración, incluyendo obras en Cauca y Risaralda.
Invías y el Ministerio de Transporte defendieron la adjudicación, argumentando que la contratación directa fue necesaria por la urgencia de atender riesgos en la vía y que la selección se basó en la experiencia técnica de los contratistas.
El caso será revisado por organismos de control como la Procuraduría, Contraloría y Fiscalía, que determinarán si se cumplieron los requisitos de la urgencia manifiesta y si el proceso se ajustó a la normativa vigente.

