La Sierra Nevada de Santa Marta se ha convertido en un escenario de violencia sistemática que amenaza la existencia física y cultural de los pueblos indígenas Wiwa, Kogui, Arhuaco, Kankuamo y Ette Ennaka. Los recientes asesinatos, desplazamientos forzados y restricciones a la movilidad muestran un panorama crítico para estas comunidades, que luchan por mantener sus tradiciones en medio de conflictos armados que no eligieron.
El 8 de noviembre de 2025, la tragedia golpeó a la comunidad Wiwa de Palmor: el niño Alán José, de 7 años, y el adulto Leonardo, de 30, murieron calcinados dentro de su vivienda de madera. Testigos reportaron olor a gasolina, y fotografías preliminares muestran signos de violencia adicional sobre Leonardo, que habría sido atado con un alambre. La Fiscalía abrió investigación, pero los avances son lentos.
Este hecho se suma a un historial de ataques letales contra líderes indígenas:
10 de agosto de 2024: asesinato de Wilfrido Segundo Izquierdo, líder Arhuaco y estudiante de ingeniería civil.
Septiembre de 2024: desaparición y muerte de Daniel Nolavita, líder Kogui en Palmor.
Octubre de 2025: asesinato de la joven Wiwa María Maestres Nieves, de 18 años, frente a su madre.
Recientes muertes incluyen a Luis Eduardo Cisneros, líder del resguardo Ette Ennaka, y a la etnoeducadora Elisabeth Nieves Mojica.
Las comunidades se encuentran confinadas en zonas como Limón, Carrizal, La Laguna, Juamaka y Simimke, debido a combates entre Autodefensas Conquistadoras de la Sierra y el Ejército Gaitanista de Colombia (Clan del Golfo). Los líderes tradicionales han impuesto un silencio preventivo, restringiendo la información sobre desplazamientos y ataques.
Recuadro Informativo: Alerta Temprana y Recomendaciones
La Defensoría del Pueblo, a través de la Alerta Temprana 020-25, destacó medidas urgentes:
Declarar la Sierra Nevada de Santa Marta como Región de Paz (Consejería Comisionada de Paz).
Garantizar la autonomía indígena frente a la presencia militar y grupos armados (Ministerio de Defensa).
Informar sobre medidas cautelares de la CIDH para el Pueblo Wiwa (Ministerio de Relaciones Exteriores).
Diagnosticar el cumplimiento de restitución de tierras y proteger los asentamientos tradicionales (ANT e ICANH).
Estas medidas buscan frenar el asedio sistemático, los asesinatos selectivos y la violación de derechos humanos y culturales en la región.
La violencia que amenaza la cultura
Además de los asesinatos, los grupos armados han usurpado prácticas culturales: utilizan la vestimenta tradicional para moverse desapercibidos, obligan a los indígenas a servirles como guías o cargar heridos, y restringen la movilidad espiritual hacia sitios sagrados.
La violencia también divide a las comunidades. Las tensiones internas y la evangelización radicalizada generan decisiones moralmente complejas, mientras los grupos armados se infiltran en minería ilegal y turismo, alterando la vida ancestral de los pueblos indígenas.
Conclusión: La Sierra Nevada de Santa Marta enfrenta una crisis humanitaria y cultural sin precedentes, donde la extinción física y simbólica de sus pueblos está en riesgo. La comunidad internacional y el Estado colombiano deben actuar con urgencia para garantizar la vida, la autonomía y la cultura de los indígenas que habitan este macizo.

