Por Guillermo Luis Nieto Molina
Es hora de levantar rodillas de sumisión e Izar banderas de unión fraterna entre los pueblos de Latinoamérica y pueblos oprimidos por el tirano.
Por fin llegó el hombre que desnudó a la ultraderecha y denunció al mundo sus vergüenzas descaradas de robo y asesinatos.
Al fin llegó el hombre que se atreve a decir cuántos pares son tres moscas. El hombre que tomó el barco encallado de su país y ha liberado deudas onerosas ancladas por gobiernos anteriores.
Al fin llegó el hombre que muestra el camino para un nuevo mundo y lo siguen naciones orientales con propuestas independistas, con nuevas formas de negociar, con nuevos mercados para vender, con nuevas voluntades comunitarias.
Al fin llegó el hombre, nacido en el Caribe con el espíritu del mundo, el hombre que ha dado un respaldo a los trabajadores y los adultos mayores, pensando en su bienestar y jamás tratando de robar sus tierras, al contrario, devolviendo lo usufructuado por los poderosos con ejército propio.
Al fin llegó el hombre capaz de unir el mundo y archivar el imperialismo hostil drogadicto y malvado.
¡Al fin llegó el hombre, se llama Gustavo Petro Urrego y es mi presidente!

