En un hecho que sorprendió al país político, el presidente Gustavo Petro reveló este lunes durante su intervención en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), un diálogo privado que, según dijo, sostuvo con el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
El mandatario aseguró que en esa conversación le propuso al exmandatario someterse juntos a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en un acto que, según sus palabras, busca ante todo priorizar la verdad histórica y promover la reconciliación.
“Él no tenía que ser juzgado solamente porque se sobornaron testigos, sino por crímenes de lesa humanidad, masacres consecutivas y la fundación del paramilitarismo en Colombia”, afirmó Petro durante su discurso.
“Y no hablo con el odio, se lo dije personalmente: hermano, vamos a la JEP ambos, es la verdad lo que hay que priorizar. No me interesa que lo juzguen afuera, me interesa cuidarlo, a sus hijos y a sus bienes”, agregó.
El pronunciamiento del jefe de Estado se da en medio de una coyuntura política marcada por los debates sobre justicia transicional y la posibilidad de un “pacto de verdad” entre antiguos adversarios políticos.
El trasfondo del “perdón social”
Petro recordó además su idea del “perdón social”, concepto que impulsó durante su campaña presidencial y que —según afirmó— fue tergiversado por sus opositores.
“Mi propuesta de perdón social no era un pacto con el narcotráfico en las cárceles, como quisieron hacerlo ver. Era una invitación al perdón entre colombianos, a que los victimarios dejaran de seguir haciendo daño desde las cárceles”, explicó.
La oferta del presidente, que incluye incluso garantías personales y familiares para Uribe, marca un nuevo episodio en la compleja relación entre las dos figuras políticas más influyentes de las últimas décadas y reabre el debate sobre la viabilidad de una reconciliación nacional a través de la justicia transicional.

