Por años, las calles de Chiquinquirá, Rebolo, San José, Montes y San Roque vivieron bajo la sombra del miedo. Comerciantes apretando los dientes cada vez que sonaba una moto, fachadas quemadas como advertencia y balas al aire que gritaban lo que nadie se atrevía a decir: aquí se paga o se paga.
Pero esta vez, el juego cambió.
En una operación conjunta entre la Policía Nacional y la Fiscalía, cayeron nueve presuntos miembros de ‘Los Costeños’, una estructura que, según las autoridades, recibía órdenes directas de un viejo conocido del hampa barranquillera: alias ‘Otón’, quien, desde la cárcel La Tramacúa, en Valledupar, seguía manejando su zona como si estuviera en la calle.

El organigrama del miedo
Alias ‘Otón’, identificado como jefe de zona de la organización, no necesitaba moverse. Desde su celda, controlaba una estructura de al menos 15 personas. Era él quien decidía qué tienda debía pagar, a quién se le cobraba “la vacuna”, o qué fachada debía arder si alguien se ponía bravo.
Sus tentáculos llegaban a negocios de todo tipo: ferreterías, restaurantes, farmacias, billares y tiendas. Si no pagabas, te mandaban fuego o plomo.
Durante el operativo, se realizaron seis allanamientos en distintos puntos de Barranquilla. La cacería terminó con ocho capturados por extorsión y concierto para delinquir, uno más en flagrancia por porte ilegal de armas, y seis notificaciones dentro de centros penitenciarios, todos presuntamente activos en la red criminal.

Los apodos que sembraban terror
Entre los nombres que se conocieron, parece más el elenco de una película que una lista judicial: alias ‘Rasta’, ‘Madame’, ‘Puca’, ‘Chuky’, ‘El viejo’, ‘El flaco’, ‘El gato’, ‘El moña’ y en flagrancia alias ‘Andersson’.
A ellos se suman los notificados tras las rejas: ‘Otón’, ‘Cirilo’, ‘Botija’, ‘Chino’, ‘El Animal’ y ‘Big Cola’, este último, quizás el único apodo que suena menos amenazante, pero igual de vinculado a la estructura según la Policía.
En total, entre los capturados, suman 13 anotaciones judiciales por delitos como homicidio, extorsión, tráfico de estupefacientes y porte ilegal de armas.


“Pagas… o te callan a tiros”
La Policía documentó cuatro hechos violentos relacionados directamente con esta red: disparos contra locales, incendios provocados y amenazas a comerciantes. Era una estructura que no pedía por favor. Exigía a bala.
Durante los operativos se incautó una pistola traumática modificada, un proveedor, cinco celulares y otros elementos clave para las investigaciones.




“Seguiremos cazándolos”: Policía
El general Edwin Urrego, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, afirmó que estos resultados son una muestra del trabajo conjunto con la Fiscalía para “debilitar estructuras criminales que afectan la tranquilidad de los comerciantes y la comunidad”.
La guerra contra las redes criminales no ha terminado, pero este golpe dejó claro algo: nadie manda desde la cárcel para siempre. Ni siquiera alias ‘Otón’.