Uribe, Dávila y Bolívar encabezan una carrera presidencial sin dueño: así se mueve el tablero electoral rumbo a 2026

La última encuesta de Guarumo y EcoAnalítica revela un panorama fragmentado, con tres liderazgos iniciales que marcan tendencias opuestas en forma, ideología y origen. Las viejas élites no repuntan y los electores siguen sin un favorito claro.

Colombia entra en modo preelectoral y el sonajero presidencial empieza a sonar con más fuerza. La reciente encuesta realizada por Guarumo y EcoAnalítica —entre el 1.º y el 5 de julio de 2025— pone sobre la mesa una fotografía política inesperada para muchos: Miguel Uribe, senador del Centro Democrático, lidera la intención de voto con un 13,7 %; seguido por la periodista Vicky Dávila (11,5 %) y el exsenador de izquierda Gustavo Bolívar (10,5 %).

Tres figuras que, aunque diferentes en sus trayectorias, representan el actual sentir de un electorado volátil, crítico, y que parece inclinarse más por liderazgos con discursos contundentes, visibilidad mediática y posiciones polarizantes.


🧩 La tríada dominante: Uribe, Dávila y Bolívar

Miguel Uribe Turbay, exsecretario de Gobierno de Bogotá y actual senador, se posiciona como el candidato más fuerte del uribismo. Su discurso gira en torno a la institucionalidad, la crítica a la gestión de Gustavo Petro, y una narrativa de orden y seguridad. Su 13,7 % en la encuesta lo ubica como la primera ficha visible de la oposición con posibilidades reales de competir en la primera vuelta.

Por su parte, Vicky Dávila, quien oficialmente lanzó su precandidatura con el movimiento Valientes, encarna una figura disruptiva. Periodista de largo recorrido y alta recordación, Dávila ha construido una base de apoyo desde el discurso anticorrupción y una postura crítica hacia el progresismo, que le ha valido tanto adhesiones como rechazo. Su 11,5 % la convierte en una de las grandes sorpresas del escenario.

Gustavo Bolívar, por su parte, retiene buena parte del respaldo del petrismo más militante. Aunque hoy se encuentra fuera del Gobierno, su paso por Prosperidad Social y el Congreso le dejó una base sólida, sobre todo en sectores populares y juveniles. Con un 10,5 %, es hoy el precandidato más fuerte del campo progresista.


📉 El centro, aún sin oxígeno

Líderes que en ciclos anteriores dominaron el espacio del centro político, como Sergio Fajardo (8,7 %) o Juan Manuel Galán (3 %), no logran despegar. La dispersión de opciones y el desgaste de figuras que han estado en varias campañas parecen estar pasando factura. Fajardo, en particular, ha perdido el encanto del “profesor confiable” que alguna vez lo acercó al poder.

Claudia López, exalcaldesa de Bogotá, marca apenas un 5,3 %, el mismo porcentaje que la opción “ninguno”. La lectura es clara: el centro político aún no encuentra una narrativa potente ni un rostro que lo represente con fuerza.


📊 Los que asoman, pero no despegan

Otros nombres con trayectoria política o presencia mediática se mantienen por debajo del 4 %, como María José Pizarro (3,2 %), Germán Vargas Lleras (2,9 %), Jota Pe Hernández (2,5 %), Carolina Corcho (2,4 %) y Juan Daniel Oviedo (2,2 %). La mayoría de ellos carece, hasta ahora, de una estructura visible de campaña o de una narrativa clara que los separe del resto.

Incluso nombres con alto reconocimiento, como María Fernanda Cabal, Iván Cepeda, Roy Barreras, Alejandro Gaviria o Paloma Valencia, se mueven en el terreno del 1 % o menos, mostrando que la visibilidad no necesariamente se traduce en intención de voto.


📌 Un electorado fragmentado y escéptico

Uno de los datos más reveladores es que ningún candidato supera el 14 %. Esto indica una fragmentación profunda del electorado y una ausencia total de un liderazgo consolidado. En paralelo, el voto en blanco o la opción “ninguno” continúa capturando una porción significativa del descontento, lo que sugiere que el país aún no encuentra una figura que genere entusiasmo mayoritario.


🔍 Claves para entender el panorama

  1. No hay un favorito claro. La diferencia entre el primero y el décimo en la lista es menor de 12 puntos. Un debate presidencial sólido o una crisis coyuntural podrían mover radicalmente las cifras.
  2. El antipetrismo sigue siendo una fuerza electoral. Tanto Uribe como Dávila están capitalizando el descontento con el actual Gobierno, lo cual puede ser clave si se consolida una coalición en torno a un solo candidato opositor.
  3. El petrismo está fraccionado. Aunque Bolívar lidera el ala de izquierda, no está solo. Pizarro, Corcho, Susana Muhamad y otros nombres se reparten el caudal progresista, lo que puede diluir la fuerza del “cambio”.
  4. Los outsiders tienen una ventaja narrativa. Dávila y Bolívar, con su dominio del lenguaje mediático y de redes sociales, están marcando el ritmo del debate. Las figuras tradicionales parecen hablarle a un electorado que ya no existe.

🔮 ¿Y ahora qué?

Con más de un año por delante, la carrera apenas comienza. Las alianzas, rupturas, escándalos, campañas en territorio y estrategias digitales definirán quiénes logran mantenerse y quiénes se desinflan. Pero si algo deja claro esta encuesta, es que la elección presidencial de 2026 será una de las más abiertas, impredecibles y polarizadas de las últimas décadas.

Economía y Finanzas

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