El genocidio político contra la Unión Patriótica (UP) constituye uno de los capítulos más dolorosos y sistemáticos del conflicto armado colombiano, transformando para siempre el panorama de la participación democrática en el país.
El exterminio de la Unión Patriótica (UP) no fue un conjunto de hechos aislados, sino un plan masivo, planificado y sistemático de persecución política. Entre las décadas de 1980 y 2000, miles de militantes, líderes comunitarios, concejales, alcaldes y candidatos presidenciales fueron asesinados, desaparecidos o forzados al exilio, en un fenómeno que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) catalogó oficialmente como un genocidio político.
Una apuesta por la paz
La Unión Patriótica nació en 1985 como resultado de los Acuerdos de La Uribe, firmados entre el gobierno del presidente Belisario Betancur y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP).



Concebida como una plataforma política amplia y legal, la UP buscaba permitir la transición de los combatientes a la vida civil y agrupar a diversos sectores de la izquierda colombiana, incluyendo al Partido Comunista, sindicatos, movimientos estudiantiles y organizaciones agrarias.
En sus primeras contiendas electorales (1986), el movimiento obtuvo un éxito sin precedentes para la izquierda de la época, logrando:
- 5 escaños en el Senado y 9 en la Cámara de Representantes.
- 14 diputados departamentales y 351 concejales.
- 23 alcaldías en los primeros comicios locales de 1988.
En 1988 la U.P. se posesiona como la Tercera Fuerza Política en el País: 18 Alcaldías Propias, 95 Alcaldías de Coalición con otras Fuerzas, 18 Diputados, 3 Consejeros Comisariales, 368 Consejales en Convergencia con otras Fuerzas de Izquierda.
En 1990 Obtiene 13 Alcaldías, 7 Representantes a la Cámara, 1 Senador a la República.
En 1991: 1 Senador y 2 Representante a la Cámara.
En 1992: 24 Alcaldías, 8 Diputados, 100 Alcaldías en Convergencia.
En 1994: 1 Senador a la República
En el departamento del Meta:

1. Pedro Nel Jimanez Obando – Senador
2. Octavio Vargas – Diputado a la Cámara del Meta
3. Pedro Malagón – Diputado
4. Rafael Reyes – Consejal Granada
5. William ocampo – Alcalde del Castillo
6. José Rodrigo García – Presidente Asamblea Departamental
7. María Mercedes Méndez – Alcaldesa del Castillo
8. Julián Velez – Alcalde Mesetas
9. Julio Cañón – Alcalde Vista Hermosa
10. Luz Marina Arroyabe – Secretaria de Vista Hermosa
11. Carlos Kovacks – Diputado Asamblea
12. Hader Castaño – Alcalde Castillo
13. Luis Eduardo Yaya – Dirigente Sindical
14. Alfredo Briceño – Presidente CENAPROV
15. Rubén Lasso – Dirigente PROVIVIENDA
16. Julio Serrano _ Concejal Mesetas
17. Josué Giraldo – Defensor Derechos Humanos
18. Edilberto Orejuela Roa – Candidato UP Caño Jabón
19. Felix Villalba – Concejal Castillo
20. Vidal Molano- Dirigente Medellín del Ariari
Entre otros muchos… hombres y mujeres militantes de la UP
La respuesta violenta: «El Plan Baile Rojo»

El rápido crecimiento electoral de la UP despertó el temor de las élites tradicionales, terratenientes y sectores radicales de las fuerzas de seguridad. Bajo alianzas criminales entre paramilitares, agentes del Estado y redes del narcotráfico, se ejecutaron planes sistemáticos de eliminación física como el denominado «Plan Baile Rojo».
La violencia descabezó al partido de manera sucesiva, destacando el asesinato de dos de sus máximos líderes y candidatos presidenciales:
- Jaime Pardo Leal, asesinado el 11 de octubre de 1987.
- Bernardo Jaramillo Ossa, asesinado el 22 de marzo de 1990.
Además, fueron asesinados los congresistas Leonardo Posada, Manuel Cepeda Vargas y Octavio Vargas Cuéllar, junto con miles de bases militantes en regiones clave como el Urabá, el Magdalena Medio, los Llanos Orientales y el departamento del Meta.
Las cifras del horror

Las investigaciones del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el tribunal transicional de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) han permitido dimensionar la tragedia:
- Se estiman en más de 5.700 las víctimas de violencia contra los integrantes de la UP.
- Entre los crímenes se registran asesinatos, desapariciones forzadas, torturas, amenazas, tentativas de homicidio y desplazamientos masivos.
- El exterminio provocó la pérdida de la personería jurídica del partido en 2002 debido al debilitamiento electoral causado por la misma violencia (recuperada legalmente años más tarde).
Un hito histórico: La condena internacional
Tras décadas de impunidad en los tribunales locales, el caso llegó a instancias internacionales gracias a la persistencia de las víctimas y la Corporación Reiniciar.
El 30 de enero de 2023, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) emitió un fallo histórico en el que declaró al Estado colombiano responsable internacionalmente por el exterminio de la UP. El tribunal internacional determinó que el Estado no solo falló en proteger a los militantes, sino que agentes estatales participaron de forma directa en los crímenes, actuando en connivencia con grupos paramilitares.
Diez rostros de resistencia y reconstrucción histórica
Como parte de los esfuerzos institucionales para esclarecer los impactos del conflicto armado en Colombia —que dejó un saldo documentado de más de un millar de integrantes asesinados y desaparecidos de la Unión Patriótica (UP) entre 1985 y 1993—, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), la USAID, la OIM y la Universidad Nacional presentan el libro «Mujeres en Resistencia».
La obra, de la autoría de Vilma Penagos, recopila las biografías y relatos de diez mujeres líderes y militantes que asumieron la responsabilidad de mantener activo el legado político de la colectividad en medio de la persecución y la violencia estatal y paramilitar.
Mantener viva la memoria
Recordar la historia de la Unión Patriótica no es solo un ejercicio de mirada al pasado; es una necesidad imperativa para garantizar el principio de no repetición en la Colombia contemporánea. La memoria de las víctimas de la UP representa el costo que el país pagó por la intolerancia política y recuerda la urgencia de blindar la participación democrática de cualquier forma de violencia.
OJALÁ NO SE VUELVA AREPETIR ESTO EN LA HISTORIA DEL PAÍS






