En un sorpresivo remezón político, el presidente Abelardo de la Espriella apartó de su cargo al ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, tras apenas 76 días en funciones. La decisión se produjo luego del estrepitoso hundimiento del Presupuesto General de la Nación para 2027 en el Congreso, provocado por un insólito error de trámite legislativo. En su reemplazo, el mandatario designó al exprocurador general Alejandro Ordóñez Maldonado, una figura de corte conservador que asumirá el reto de recomponer las fracturadas relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo.
El detonante de la crisis ministerial se dio cuando las comisiones económicas de Senado y Cámara aprobaron textos presupuestales diferentes, quedando sin margen de tiempo legal para conciliar las discrepancias. Ante el colapso del proyecto, el presidente De la Espriella se vio forzado a recurrir a la figura del decreto presidencial para expedir el presupuesto del próximo año, un mecanismo que la oposición ya califica como un golpe a la legitimidad del Congreso.
La posición de Lara Restrepo se hizo insostenible tras sus polémicas declaraciones previas a la destitución, en las cuales minimizó el error técnico asegurando que «en términos prácticos, no pasó nada». El exministro intentó sacudirse la responsabilidad argumentando que su labor era política y que el cuidado de las minucias legales correspondía al Ministerio de Hacienda. Sin embargo, diversos sectores políticos de la coalición y de la oposición le cobraron su falta de pericia y control sobre las bancadas, acusándolo de dejar al Gobierno en una delicada situación jurídica y fiscal.
Con la sorpresiva llegada de Alejandro Ordóñez al Ministerio del Interior, el gobierno de De la Espriella busca dar un golpe de timón. El nuevo jefe de la cartera política tendrá la inmediata y compleja misión de blindar la agenda legislativa de la Casa de Nariño frente a un Congreso que promete un férreo control político y que ya cuestiona la legalidad del decreto presupuestal.

