Repelieron un ataque del ELN y terminaron investigados: cinco soldados fueron absueltos por actuar en legítima defensa

Lo que comenzó como una reacción armada para proteger una instalación militar terminó con cinco soldados bajo investigación penal. Los uniformados que repelieron el ataque atribuido al ELN contra el Batallón Santander de Ocaña, ocurrido el pasado 6 de febrero de 2026, finalmente fueron cobijados con la preclusión de la investigación.

Los militares Diego Andrés Colón Pérez, Juan Pablo Ospino Gil, Andrés Camilo Martínez Ramírez, Deiby Sanjuan Guerrero y Keiner Andrey Flórez Cáceres se encontraban cumpliendo labores de seguridad externa de la guarnición cuando se produjo el atentado.

De acuerdo con la información del caso, integrantes del ELN utilizaron una volqueta para lanzar explosivos contra las instalaciones militares. Ante el ataque, los uniformados reaccionaron con sus armas para repeler la agresión y proteger tanto la guarnición como a las personas que se encontraban en el lugar.

Durante el intercambio de disparos murió uno de los presuntos integrantes del grupo armado y otro, quien era menor de edad, resultó herido.

Sin embargo, la actuación de los cinco soldados dio lugar a una investigación por los delitos de homicidio y lesiones personales, relacionada con las consecuencias de la reacción armada durante el ataque.

El proceso llegó a su conclusión el pasado 9 de septiembre, cuando el Juzgado 1201 Penal Militar y Policial determinó que los uniformados actuaron bajo la figura de legítima defensa propia y de terceros.

Con base en esa consideración, el despacho judicial ordenó la preclusión de la investigación y el cierre del proceso contra los cinco militares. La decisión fue divulgada públicamente el 14 de septiembre.

El caso ha llamado la atención porque los soldados terminaron sometidos a una investigación penal por los hechos derivados de la respuesta a un ataque armado contra una instalación militar.

La decisión judicial establece que, en las circunstancias analizadas dentro del proceso, la reacción de los uniformados estuvo amparada por la legítima defensa, al considerar que buscaban proteger sus propias vidas y las de terceros frente a la agresión.

De esta manera, los cinco militares quedaron por fuera de la investigación que se había abierto tras el atentado contra el Batallón Santander de Ocaña.

Economía y Finanzas

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