La Corte Suprema de Justicia confirmó la condena contra el exjuez de Barranquilla José de Jesús Vergara Otero, quien fue declarado responsable de los delitos de prevaricato por acción agravado y concusión.
La decisión de la alta corporación ratifica la responsabilidad penal del exfuncionario judicial por hechos relacionados con el presunto favorecimiento a una mujer procesada por delitos asociados al tráfico y porte de estupefacientes.
De acuerdo con las conclusiones de la Corte, Vergara Otero solicitó y recibió $1,5 millones como contraprestación para adoptar una decisión favorable dentro del proceso que involucraba a la mujer.
El dinero habría sido entregado a cambio de conceder la sustitución de una medida de aseguramiento, decisión que beneficiaría directamente a la procesada.
El dinero a cambio de una decisión judicial
La Corte Suprema estableció que la conducta del entonces juez no se limitó a una actuación irregular dentro del proceso, sino que estuvo acompañada de la solicitud de una suma de dinero a cambio de ejercer sus funciones judiciales en favor de una de las partes.
El delito de concusión se configura cuando un servidor público, abusando de su cargo, constriñe, induce o solicita dinero o cualquier utilidad indebida.
A esta conducta se sumó el prevaricato por acción agravado, relacionado con la adopción de una decisión manifiestamente contraria a la ley.
Según la decisión judicial, ambos comportamientos estuvieron vinculados dentro de la actuación adelantada por el exjuez.
La Corte ratificó la responsabilidad
Con la decisión, la Corte Suprema confirmó la condena que pesa contra Vergara Otero y cerró la discusión en esta instancia sobre su responsabilidad penal por los hechos investigados.
El caso vuelve a poner bajo la lupa la conducta de funcionarios judiciales y la gravedad de utilizar un cargo público para obtener beneficios económicos a cambio de decisiones que pueden afectar directamente la libertad de una persona.
La alta corporación consideró acreditados los elementos que sustentaron la condena por los delitos de prevaricato por acción agravado y concusión, relacionados con el proceso de la mujer acusada de tráfico y porte de estupefacientes.
La decisión constituye un nuevo pronunciamiento de la justicia frente a actos de corrupción que involucran a funcionarios encargados precisamente de garantizar la aplicación imparcial de la ley.

