El ciclo de Alfredo Arias al frente de Junior llegó a su final. El técnico uruguayo dejó de ser entrenador del conjunto rojiblanco después de un comienzo adverso en la Liga II, la eliminación de la Copa Colombia y una creciente inconformidad de la afición.
La salida se produjo este lunes, luego de que el equipo fuera citado a entrenar sin la presencia del entrenador. La decisión llega después del empate 1-1 frente a Santa Fe, resultado que terminó de aumentar la presión sobre el cuerpo técnico.
El tradicional “Se va, se va”, canción de Irene Martínez que en los últimos años se ha convertido en una especie de banda sonora para las despedidas de entrenadores del Junior, volvió a escucharse en las tribunas y terminó anticipando el desenlace.
Arias se marcha con un balance preocupante en el actual campeonato: cinco partidos disputados, dos empates y tres derrotas, sin conocer la victoria. Junior ocupa el puesto 17 con apenas dos puntos, aunque tiene tres encuentros pendientes frente a Nacional y Boyacá Chicó, ambos como visitante, y Pereira, como local.
El mal momento deportivo estuvo acompañado por una relación cada vez más tensa con parte de la hinchada.
El pasado sábado, durante y después del empate contra Santa Fe en el Romelio Martínez, los aficionados cuestionaron el funcionamiento del equipo y los resultados obtenidos. Posteriormente, Arias abandonó abruptamente la rueda de prensa tras molestarse por una pregunta del periodista Álvaro Pérez, quien le pidió explicar qué argumentos tenía para continuar al frente del equipo.
No era el primer episodio de tensión. En el partido contra Once Caldas, el entrenador tuvo un encontronazo verbal con un aficionado que lo increpaba desde la tribuna y respondió recordando los dos títulos que había conseguido con Junior.
La presión también se había hecho evidente después de la derrota 4-2 ante América en Palmira, cuando Arias fue cuestionado sobre la ausencia de Jermein Peña y si esta obedecía a algún inconveniente con el defensor samario.

Del bicampeonato a la salida
La paradoja de la salida de Arias está en que apenas unos meses atrás había conseguido uno de los mayores logros recientes del Junior: el bicampeonato.
El uruguayo llegó al club en junio de 2025, en reemplazo del venezolano César Farías, y rápidamente consiguió resultados importantes. En diciembre conquistó la undécima estrella del conjunto tiburón después de superar el denominado ‘grupo de la muerte’, en el que enfrentó a Atlético Nacional, América de Cali y Deportivo Independiente Medellín, antes de imponerse en la final ante Deportes Tolima.
Sin embargo, el desempeño internacional durante la Copa Libertadores 2026 estuvo lejos de las expectativas. Junior terminó último de su grupo con apenas tres puntos de 18 posibles, sin conseguir siquiera avanzar a la siguiente instancia de la competición.
La reivindicación llegó posteriormente en el torneo local.
Junior volvió a celebrar un título tras superar al Once Caldas en los cuartos de final, eliminar a Santa Fe mediante lanzamientos desde el punto penal en semifinales y derrotar a Nacional en la final.
En el partido de ida, disputado en Barranquilla, Junior goleó 3-0 al conjunto antioqueño. Aunque perdió 1-0 en Medellín en la vuelta, el resultado global le permitió conseguir el bicampeonato.
Ese título llevó a Fuad Char a respaldar la continuidad del entrenador y renovarle el contrato por un año.
Pero el fútbol tiene una memoria corta cuando los resultados dejan de acompañar.
La eliminación ante Barranquilla Fútbol Club en la Copa Colombia y el pésimo comienzo en la Liga II terminaron erosionando el crédito que Arias había construido con los títulos.
Cinco jornadas sin ganar, tres derrotas y un equipo ubicado en los últimos lugares de la tabla hicieron cada vez más difícil su permanencia.
El empate contra Santa Fe terminó siendo el último capítulo.
Alfredo Arias se va de Junior como bicampeón, pero también como el técnico de un equipo que comenzó el segundo semestre sin encontrar el rumbo. El título le dio crédito, pero los resultados terminaron agotándolo.
Ahora la dirigencia rojiblanca tendrá que definir quién asumirá el reto de levantar a un equipo que, pese a tener tres partidos pendientes, necesita reaccionar rápidamente para no comprometer sus objetivos del semestre.

