Con 17 votos a favor y 6 en contra, la Comisión Primera de la Cámara de Representantes aprobó este martes el proyecto de ley que busca facilitar y agilizar el proceso para la renovación del porte de armas en Colombia.
La iniciativa, liderada por el congresista Juan Carlos Wills, busca poner fin a la suspensión vigente del porte de armas, la cual está establecida hasta el 31 de diciembre de 2025.
El proyecto ha generado un intenso debate, pero logró avanzar tras la aprobación en la Comisión. La propuesta plantea una serie de modificaciones al marco normativo actual con el fin de simplificar los trámites para que los ciudadanos puedan acceder más fácilmente a los permisos de porte de armas, que actualmente se rigen por el Decreto 2535 de 1993 y el Decreto 2362 de 2018, los cuales establecen la prohibición general del porte de armas salvo en circunstancias excepcionales.
El principal argumento de Wills, quien ha sido un firme defensor del proyecto, es que la mayoría de los delitos en Colombia se cometen con armas ilegales. Según el congresista, la reforma busca brindar a los ciudadanos mayores facilidades para obtener permisos de porte de armas, bajo la premisa de que ello contribuiría a reducir la delincuencia asociada con el uso de armas de fuego no registradas.
“La iniciativa está enfocada en un hecho concreto: la mayoría de los crímenes en nuestro país se cometen con armas que están fuera del control estatal. Lo que buscamos con esta reforma es fortalecer el control de las armas legales y garantizar que quienes realmente necesiten protección puedan tener acceso a ella, de una manera más ágil”, explicó Wills durante la discusión del proyecto.
Actualmente, para obtener un permiso especial de porte de armas, los ciudadanos deben cumplir con ciertos requisitos que incluyen justificar un riesgo inminente a su seguridad, pasar pruebas psicológicas y no tener antecedentes judiciales. Además, las autoridades colombianas consideran que la actual normativa es muy restrictiva y burocrática, lo que dificulta el proceso de obtención o renovación de estos permisos.
La aprobación de esta reforma en la Comisión Primera de la Cámara es solo el primer paso en su camino hacia convertirse en ley. Ahora, el proyecto pasará al Pleno de la Cámara de Representantes para su discusión y, en caso de ser aprobado, se trasladará al Senado para continuar con el proceso legislativo.
La iniciativa ha generado opiniones divididas. Por un lado, algunos sectores argumentan que el proyecto podría contribuir a una mayor seguridad para los ciudadanos y darles la posibilidad de defenderse de manera efectiva frente a la creciente violencia en algunas regiones del país. Sin embargo, otros críticos advierten que facilitar el porte de armas podría aumentar la violencia en las calles, ya que más personas portando armas podría resultar en una escalada de conflictos y un mayor riesgo de accidentes y muertes.
Además, la oposición ha señalado que el gobierno y el Congreso deben priorizar la implementación de políticas de seguridad más efectivas y una lucha más rigurosa contra el tráfico ilegal de armas, en lugar de facilitar el acceso a armas de fuego a un mayor número de ciudadanos.
El futuro del proyecto de ley dependerá de su paso por las siguientes etapas legislativas, y de cómo se logren balancear las preocupaciones sobre seguridad pública y los derechos de los ciudadanos a la autodefensa.