Hápticas vs. realidad virtual: La tecnología que usan organizaciones del Atlántico para la prevención de riesgos laborales y viales

  • Organizaciones como el Transmetro, Coltanques o Acesco, entre otras, ya están empezando a hacer uso de estas tecnologías para mejorar sus índices de accidentalidad.
  • De acuerdo con una investigación realizada por MarketsandMarkets en el 2023, se estima que el tamaño del mercado mundial de simuladores de inmersión con tecnologías hápticas alcanzará un valor de US$5.000 millones en 2028, con una tasa compuesta anual de 3,7%.

Si bien, las cifras de siniestros en la capital del Atlántico, Barranquilla, se ha mantenido estable, no deja de ser un flagelo que para noviembre del año pasado se había cobrado la vida de 262 personas, de las cuales 79 eran motociclistas, según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial. Esto, deja al departamento en el tercer puesto en Colombia, tan solo por debajo de Bogotá y Antioquia. Directivos de este observatorio aseguran que se han identificado tres causas principales por la que suceden estos hechos: la imprudencia al conducir, la falta de habilidades necesarias (impericia) y un exceso de confianza con una baja percepción del riesgo.

Pero, ¿Qué pasaría si los conductores imprudentes pudieran experimentar su propio accidente antes de que ocurriera? ¿Cómo se sentirían al chocar o al estrellarse contra otro ser humano? ¿Cómo lo recordaría después? ¿Qué acciones cambiarían en consecuencia? Estas son algunas de las preguntas que los simuladores de inmersión con tecnologías hápticas buscan resolver hoy en día. Puesto que, gracias a su capacidad para permitir vivir y sentir un accidente real, generan experiencias de retroalimentación neurosensorial que promueven la formación de memorias y que a la final contribuye a mejorar las habilidades de las personas.

Aunque pueda sonar a algo sacado de películas como Matrix, en la actualidad, empresas y organizaciones del Atlántico como el Transmetro de Barranquilla, Coltanques o Acesco, entre otras, ya están comenzando a utilizar estas tecnologías en pequeñas campañas con el objetivo de mejorar no solo los índices de accidentalidad y mortalidad en las vías, sino también como una herramienta para la prevención de riesgos laborales.

Diego Fernando Ramírez, CEO de WayGroup, la empresa colombiana que logró aprovechar el talento nacional para desarrollar simuladores de inmersión con tecnologías hápticas que están utilizando estas organizaciones en diferentes campos, explica que es importante comprender qué son las tecnologías hápticas y la realidad virtual. Ambas están evolucionando, pero lo que las diferencia es el impacto que pueden llegar a generar realmente en la experiencia de los usuarios.

“Por un lado, la realidad virtual es una tecnología que crea un entorno simulado generado por computadora que puede ser explorado y experimentado de manera inmersiva, gracias a dispositivos con visores 3D que permiten percibir la profundidad del espacio y con audífonos que reproducen sonidos binaurales, percibidos como sonidos espaciales (3D). Si bien los usuarios pueden sumergirse en entornos virtuales y participar en actividades interactivas, teniendo un primer avance de los sentidos, son los simuladores de inmersión con tecnologías hápticas los que permiten una interacción táctil con objetos virtuales, proporcionando retroalimentación sensorial que simula la sensación de tocar y manipular objetos en entornos digitales”, afirma Ramírez.

De esta manera, un simulador inmersivo es aquel que integra elementos de visión, audición y tacto para replicar el mundo real con mayor precisión. Cuando se utilizan dispositivos que envían información al tacto, se hace referencia a simuladores de inmersión con tecnologías hápticas. Además, cabe señalar que ese “feedback” que reciben los usuarios permite maximizar la experiencia dentro del mundo virtual, ya que el cerebro está integrando más información, lo que resulta en una mayor inmersión y en un aprendizaje o transferencia de conocimiento de manera más directa.

Entre los diferentes estudios realizados, se destaca el trabajo llevado a cabo por la profesora de la Universidad de Stanford, Allison Okamura, quien ha demostrado que el uso de simuladores de tecnologías hápticas en la educación puede mejorar significativamente la retención de información y la capacidad para resolver problemas. Además, de señalar que estas tecnologías permiten a las personas aprender a través de la experiencia práctica al proporcionar retroalimentación táctil en tiempo real, lo que les permite corregir errores de manera inmediata.

Es así, cómo estas herramientas están cobrando cada vez más relevancia en diversas aplicaciones e industrias, como la médica, la aviación, la militar e incluso para el desarrollo del Metaverso. Según la firma de análisis de mercados MarketsandMarkets, se estima que el tamaño del mercado mundial de tecnología háptica alcanzará un valor de US$5.000 millones en 2028, con una tasa compuesta anual de 3,7%.

El CEO de WayGroup destaca que la integración de realidad virtual con simuladores de inmersión con tecnologías hápticas está revolucionando la forma en que las empresas abordan la seguridad en el lugar de trabajo. Estos sistemas permiten a los empleados entrenarse en entornos virtuales realistas y experimentar situaciones de riesgo sin correr peligro físico.

“Con organizaciones como Transmetro llevamos simuladores de carga pesada para transporte de pasajeros por medio de una campaña en Barranquilla de sensibilización, en donde diferentes usuarios tuvieron la oportunidad de ponerse a prueba en vías simuladas, donde se les ponían diferentes factores de distracción y de alerta los cuales si el usuario cometía un error podía podría provocar un accidente o un siniestro, que en muchos casos, podría ser el de una mamá o un niño”, asegura Ramírez.

En ese sentido, estas tecnologías representan una nueva era en la prevención de riesgos laborales y la disminución de siniestros, que transformará el futuro del Atlántico. Al proporcionar a los empleados y conductores la oportunidad de experimentar situaciones de riesgo de manera segura y efectiva, se pueden salvar vidas y proteger el bienestar de muchas más personas.